"Pasó la maquinaria de Sintra y derrumbó mis bardas"

Por hacer un trabajo con lucro personal, tiraron la pared y el techo; la vivienda pertenece a una familia de escasos recursos.

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Sintra realizaba el encargo de un vecino, quien había pagado para que le hicieran entrada a su rancho, pero se salió de control. (Ernesto Neveu/SIPSE)
Sintra realizaba el encargo de un vecino, quien había pagado para que le hicieran entrada a su rancho, pero se salió de control. (Ernesto Neveu/SIPSE)
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Ernesto Neveu/SIPSE
CHETUMAL, Q.Roo.- La casita es muy humilde pero es el hogar de Casimiro García Cantú, María Isulina Reyes Ortega y tres muchachitos, que a su regreso del mercado se encontraron con que les habían derribado una pared entera, un tejaván y una barda de piedras por donde se abrió paso una pala mecánica propiedad de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra), en dirección a un rancho vecino. 

La familia habita en la línea que divide terrenos que fueron parte del Ejido Chetumal y territorio del Ejido Santa Elena, justo detrás del Centro de Reinserción Social (Cereso), a un costado de la colonia irregular Santa Isabel.

Don Casimiro y doña María Isulina relataron a Novedades Chetumal que habían salido por la mañana para hacer algunas compras y que al retornar a su hogar, cerca del mediodía, se encontraron con que maquinaria de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra) había derribado una parte de la barda de su vivienda y una pared completa, con todo y un techito, jacalito que había sido costeado por el alcalde capitalino, Carlos Mario Villanueva Tenorio.

“Pasó la maquinaria de Sintra y derrumbó mis bardas, la mitad de mi casa y nadie se quiere hacer cargo de los hechos, de lo que destruyeron. Por eso venimos con ustedes, porque nadie nos quiere escuchar y ahora dónde nos vamos a quedar. Tenemos tres chamacos que tienen problemas. Uno es mudito, ya están grandes, pero siempre son nuestra responsabilidad”.

Don Casimiro afirmó que la maquinaría de la dependencia realizaba un trabajo acordado con un particular como “extra” para el operador, pues hay un vecino, un herrero de nombre Alberto Hoil, que es propietario de un terreno grande, que tiene mucho dinero y que le vale todo, y al que escuchó decir que le ofrecía dos mil 500 pesos para que le hiciera el acceso a su rancho, pero que se llevó entre los fierros el inmueble de una familia humilde.

“Yo escuché cuando ese señor le decía al operador de la máquina, que es de los que están trabajando en el tutelar que están construyendo, que le daba hasta dos mil 500 pesos para que le abriera el acceso al rancho. Pero se metieron a mi propiedad y echaron abajo las bardas y los muros de la casa. No respetaron nada y lo peor es que no se hicieron responsables de todo lo que tumbaron”.

Don Casimiro trabaja para el Municipio de Othón P. Blanco, y combina su actividad de obrero con la fabricación de carbón, oficio que le permite complementar el gasto familiar. Ahora, sus escasos bienes quedaron expuestos y su hogar con una pared de lámina de zinc y tablas derribada, al igual que un tejaban que le proporcionaba sombra, y sin la rústica albarrada que delimitaba su propiedad.

En el sitio intentamos contactar al propietario del predio vecino, quien habría utilizado la maquinaria de Sintra para abrir un amplio acceso para vehículos hasta los límites de su propiedad, pero nadie salió a responder.
 

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