21 de Octubre de 2018

Opinión QRoo

Un daño mayúsculo

Al desviar millonarios recursos públicos, dejaron de realizar obras o dotar de servicios básicos a miles de quintanarroenses.

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Mucho se ha escrito sobre los abusos cometidos durante la administración pasada, en la que los funcionarios de casi todos los niveles, comenzando por el Gobernador, abusaron de manera cínica del cargo para desviar recursos en beneficio propio, de amigos y familiares; se ha hablado de muchos “servidores públicos” que durante seis o más años, fincaron un patrimonio mal habido, fruto de una corrupción abierta y descarada. 

Pero el mayor pecado que cometieron es que al desviar millonarios recursos públicos, dejaron de realizar obras o dotar de servicios básicos a miles de quintanarroenses que hoy viven en condiciones lamentables de pobreza y marginación que debe ser castigado ejemplarmente. 

¿Cuántas escuelas más se pudieron haber construido con el dinero que desviaron para satisfacer sus mezquinos intereses, cuántas clínicas, caminos saca cosechas, apoyos para la gente más desprotegida, cuántas obras necesarias de agua potable y drenaje, cuánto dinero gastado en cosas superfluas, mientras nuestros hermanos quintanarroenses se morían de hambre? 

Ese es el verdadero rostro de la corrupción de personajes que desde ahora son catalogados como los más corruptos que hayan pisado esta tierra que les abre los brazos a todos, inclusive a quienes más daño le han hecho. 

Estamos ante un hecho irrefutable: el ex Gobernador y muchos de sus funcionarios no deben nunca más estar al frente de alguna institución pública, al fin que no necesitan trabajar el resto de sus vidas con el patrimonio que acumularon deshonestamente, pero la ley tiene que hacerlos pagar hasta el último centavo que se robaron. 

Lo que hicieron en contra de Quintana Roo no podrá borrarse aunque pasen muchos años, en nuestra memoria debe quedar registrado que el gobierno de Roberto Borge ha sido el peor de todos los que hemos tenido en nuestra corta historia de autogobierno, eso no puede quedar en el olvido. 

La lección que nos llevamos los quintanarroenses de este negro episodio de nuestra vida institucional es que debemos estar atentos para evitar que en el futuro, volvamos a ser víctimas de políticos sin arraigo, sin escrúpulos, incapaces de entender que su razón de ser como gobernantes es servir a los demás con entrega y compromiso. 

Ha quedado grabada en nuestra mente las caras de cinismo de los funcionarios del gabinete anterior cuando, escoltados por la policía, caminan hacia su reclusión sin mayores remordimientos, como si lo que hicieron fuera para aplaudirles. Esas caras no las debemos olvidar, todo un pueblo está pagando hoy las consecuencias de los actos corruptos de quienes, ensoberbecidos de poder pensaron que saldrían impunes de sus fechorías. 

Un pueblo que olvida a sus verdugos está destinado a cometer una y otra vez el mismo error, los quintanarroenses estamos obligados a grabar en nuestra memoria los nombres y rostros de los que se aprovecharon de sus cargos para lucrar, robar e incumplir su obligación de gobernar con honestidad. 

¿Podemos olvidar que por la corrupción de unos cuantos un niño se quedó sin escuela, un anciano se murió de frío por no tener un lugar donde resguardarse, una mujer fue violentada porque no se le hizo justicia, una persona se quedó sin su trabajo de muchos años por caprichos de funcionarios sin escrúpulos ni sensibilidad? Seríamos cómplices de todos esos abusos si los olvidamos.

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