20 de Noviembre de 2018

Quintana Roo

Firman hermanamiento de los pueblos mayas en Q. Roo

La Premio Nobel de la Paz dijo que se buscarán formas de convivencia entre los pueblos mayas de Guatemala y México.

Rigoberta Menchú Tum y representantes de las comunidades mayas. (Adrián Barreto/SIPSE)
Rigoberta Menchú Tum y representantes de las comunidades mayas. (Adrián Barreto/SIPSE)
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Adrián Barreto/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- La de ayer fue una mañana para la historia. Rigoberta Menchú Tum, habló a la alta dirigencia del pueblo maya. El inicio del rescate de la producción de miel de abeja melipona a cargo de la Fundación Melipona Maya, sirvió de escenario y punto de arranque para que la Premio Nobel de la Paz de 1992 firmara un hermanamiento de los pueblos indígenas mayas de México-Guatemala, junto con José Isabel Sulub Cimá, general del Centro Ceremonial Maya de la Cruz Parlante de Felipe Carrillo Puerto.

El hermanamiento antecedió al Ahau Ahmac (uno de los 20 días del calendario maya que representa a la abeja), que será el próximo sábado. Así, la abeja melipona fue el centro del discurso que con parsimonia y reflexión, dijo Rigoberta la mañana de ayer, en la comunidad San Juan de Dios, en el municipio de Tulum.

“El día de hoy es Ah, es cuando las familias mayas inauguran su casa que es lo más sagrado que tenemos todo ser vivo. No hay un ser vivo que esté feliz si no tiene un hogar, una casa. Entonces coincide este sagrado día con la misión que tienen nuestros ancestros meliponas que hoy están con nosotros, que su ADN se reproduce para que nos dé muchas bendiciones de vida y mucha claridad en lo que vamos a buscar”, dijo ante la comunidad que se dio cita a este evento.

Además de Sulub Cimá, a la guatemalteca la escucharon Luis Nah, sacerdote maya; Nicasio Catzín, dignatario maya de Tulum; Adalberto Cocom, representante de San Juan de Dios; Hermelindo Be Cituk, de la asociación Anipa; Gonzalo Canul May y Mariano Azcorra May, representantes de la comunidad maya.

Habló de edificar y tejer, de pedir perdón al aire, al agua, a la tierra, de agradecer y recibir la abundancia que el Ahau Ahmac da a la comunidad maya para interactuar y tejer.

Previo a este acto, Rigoberta había celebrado ya una ceremonia maya en el alba. En ese acto no estuvo el general de la Cruz Parlante ni los dignatarios mayas que llegaron al filo de las nueve de la mañana.

Con el hermanamiento, dice el documento, se buscarán formas de convivencia entre los pueblos mayas de Guatemala y México que vinculen el cuidado de la cultura maya; también se persigue que se respete y se promuevan las identidades de los pueblos principalmente en los sectores de la cultura, la enseñanza, la economía, la lengua; impulsar el respeto y la paz, que garantice la conservación y permanencia de los pueblos mayas, sus tradiciones y costumbres.

Con ese acto se oficializó a su vez el comienzo de los trabajos de la Fundación Melipona Maya que preside Stephane Palmieri. A él se han unido un grupo de personas entre expertos en abeja melipona, químicos procedentes de un laboratorio francés, mercadólogos y publirrelacionistas para comercializar a gran escala productos que se harán a base de la miel melipona, principalmente artículos cosméticos que fueron presentados por la tarde en el hotel Don Diego de la Selva.

Con ese proyecto se pretende rescatar una tradición que para Sulub Cimá es igual de importante como la lengua maya: el meliponario, que, dicen los promotores de la fundación, está a punto de desaparecer.

“El propósito de la fundación es rescatar a la abeja melipona. Se está estudiando a la abeja nativa y fue el pionero del rescate. En la tradición cultural se ha desarrollado esa abeja de muchos años, la producción de miel y abejas meliponas debe regresar para las comunidades indígenas, el propósito es poner bases de la producción y que las comunidades sean quienes hagan este desarrollo”, prevé Aniceto Caamal Cocom, impulsor del proyecto.

Aunque apenas comenzó el plan, y aunque no cuentan con cálculos de los alcances de los meliponarios que pretenden hacer, Stephane Palmieri dijo ante los escuchas presentes, que junto con su equipo, incluido el laboratorio francés, en enero pondrán 500 puntos de venta en varias ciudades de Europa para comercializar los productos que se hagan con la miel que se producirá en las comunidades mayas que se vayan sumando a su proyecto, con lo que además del rescate de esta tradición habrá una ganancia también económica.

Al rescate cultural y premio económico se suman también alcances de enseñanzas ancestrales, como esa en la que la melipona da un sentido de prevención de discordia en los hogares y que Rigoberta Menchú explica así: nuestros padres biológicos nos enseñaron que si hay discordia en la familia las abejas huyen (…) buscan su paz, su libertad, y abandonan la fertilidad que hay para nosotros (…) son avisadores de paz, son portadores de paz.

Antes de irse a recorrer las artesanías que la comunidad de San Juan de Dios tiene para ofrecer, la Embajadora de la Paz del pueblo maya deja un último mensaje: “Que el mundo sepa que acá en Quintana Roo, acá en Tulum y en este lugar sagrado hay un ejemplo que dar para el renacimiento de la ciencia y la sabiduría ancestral”.

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