14 de Noviembre de 2018

Quintana Roo

Revelan malas prácticas de gaseras en Q. Roo

Las condiciones generales de trabajo de las diferentes empresas afectan a los empleados.

Los vendedores dijeron que sólo cobran lo producido por sus comisiones. (Redacción/SIPSE)
Los vendedores dijeron que sólo cobran lo producido por sus comisiones. (Redacción/SIPSE)
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Susana Marsical/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Sin salarios base, ni prima dominical y de tiempo extraordinario, así como vacaciones y contratos sin puestos definidos, son parte de las condiciones generales en que laboran trabajadores de gaseras ubicadas en Cancún, entre las que destaca Grupo Zeta Gas, el principal cliente de Petróleos Mexicanos que distribuye gas LP en 950 ciudades y comunidades del país; como consecuencia de estas condiciones se propicia la ordeña de tanques para nivelar sus ingresos económicos, señalan ex trabajadores.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) realizó visitas de inspección a las gaseras en el estado: el resultado encontrado fueron los incumplimientos de algunas de las condiciones generales de trabajo con sus trabajadores antes ya citadas. A su vez en el 2012 llevó a cabo inspecciones en los centros de trabajo para supervisar a las empresas gaseras: Delta Gas, Sonigas, Tomza Gas y Zeta Gas, para revisar la implementación de medidas de seguridad e higiene y la aportación del equipo necesario de protección señalados en la ley y en los reglamentos sobre seguridad y condiciones generales de trabajo, esto a raíz de quejas presentadas por trabajadores.

De viva voz, dos ex trabajadores de Zeta Gas, Darwin Arias Izquierdo y José Alonso Chuc Poot, relataron que sólo cobraban lo producido por sus comisiones (venta por kilogramo), pero la empresa tenía un tabulador impuesto que es de 490 kilogramos al día, la comisión es de 34 centavos por kilo (para alcanzar el tope de kilos tienen que vender alrededor de 25 tanques de 20 kilos) y aquellos que logran rebasar los 500 kilos se les paga el kilogramo a 42 centavos. Aseguraron que no pueden regresar a la planta si no logran vender la cantidad del tabulador y los de nuevo ingreso llegan a cubrir jornadas de hasta 12 horas.

El cilindrero (vendedor) percibe semanalmente de 800 a mil 200 pesos a la semana, producto únicamente de la comisión de los kilogramos vendidos, lo cual está especificado en los sobres de raya sin sueldo base; cuando el salario mínimo como transportista en el estado está establecido en 88 pesos.

Además de estar en desventaja comercial con la competencia, los trabajadores están debajo de las percepciones que otorgan las otras empresas en donde laboran los cilindreros que salieron de Zeta Gas, ya que tienen un salario base, dan el sueldo más comisiones y les asignan un ayudante cargador al operador de la unidad.

Un trabajador que labora en otra gasera, Sonigas, confirma que él tiene un sueldo base de 570 pesos a la semana y sus comisiones por la venta de kilogramos vendidos (de 30 a 40 centavos el kilo).

Aunque su situación hoy es diferente, refiere que las condiciones son muy similares, él laboró dos años en otra gasera, en ese lugar sólo recibía como pago lo que lograba vender, no había sueldo base; pero apunta que son unas cosas por otras, pues prefiere tener un salario fijo a tener uniforme completo (camisa, pantalón y botas).

Los dos ex trabajadores argumentaron que bajo esas condiciones de trabajo, de manera indirecta la empresa orilla a los cilindreros a caer en la ordeña de los tanques por los bajos ingresos que perciben; una situación recurrente y permitida por la empresa pero que se hace de la vista gorda.  Además de que motiva a una rotación constante del personal.

Un trabajador que labora en otra empresa gasera y que prefiere guardar su anonimato por temor a perder su trabajo comentó que no descarta que esa práctica de la ordeña sea algo común para lograr ganar unos pesos más cuando se carece de un sueldo base. Por su parte, no es algo que tenga interés de hacer “mejor me quedo con lo que estoy para no ser señalado”.

Aunado al hecho de no contar con las percepciones de ley, los trabajadores carecen de las medidas de seguridad como un par de guantes, fajillas para proteger su columna y los diablitos para transportar los cilindros, una situación que se pudo constatar en un seguimiento hecho a trabajadores de las empresas Tomza, Delta, Sonigas y Zeta Gas; pese a que la Secretaría del Trabajo en un comunicado emitido asegura que esto ya se subsanó para beneficio de 570 trabajadores.

Sin embargo, la realidad es que la situación no ha cambiado en mucho. El trabajador  carga con un cilindro y su única medida de seguridad es ser precavido con lo que transporta, no hay guantes, no hay fajillas, no hay diablitos para evitar dañarse la espalda con el peso, únicamente le dan una camisa que porta bastante desgatada por el rozamiento con los tanques, del mismo lado donde está el nombre de la empresa Sonigas; las botas para trabajo rudo y pantalones son por su cuenta, sin tener tampoco un sindicato que pugne por esos derechos y prestaciones de ley, porque no está permitido por la empresa.
Aunque sólo ha estado en dos gaseras, dice que al igual que sus colegas tiene que echarle todas las ganas para que pueda completar su semana, pues las ventas han bajado mucho en el último año.

Ex trabajadores de Zeta Gas manifiestan que el trabajador cumple cuatro funciones: chofer, cargador, vendedor y lavador de la unidad, todo por el mismo precio, pues de hace unos años prescindieron de los ayudantes.

En páginas de Internet hay publicadas varias quejas en contra de esta gasera por malas prácticas (cilindros con menos kilos y mal servicio o malas condiciones de los tanques de gas). Pero también hay señalamientos del abuso y la falta de seguridad en las condiciones de trabajo hacia sus trabajadores que no cuentan con el equipo para mover los cilindros y que además están condicionados a vender cierta cantidad de kilogramos para recibir su paga.

La empresa se mantuvo hermética respecto a las acusaciones, bajo la postura que era un problema de índole sindical, por lo que no brindarían ninguna declaración y sólo responderían ante las quejas de sus clientes.

En las Juntas de Conciliación y Arbitraje en el estado tienen registradas nueve denuncias por despidos injustificados, casos que se encuentran en diversas etapas del procedimiento laboral como podría ser el desahogo de pruebas u otras causales, pero no puede detallarse esto ni quiénes son las partes en los juicios, porque es considerada información reservada de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 22 en sus fracciones III, VII,  IX, XIV  Y XXI de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información.

El señor Chuc Poot, quien tenía más años de antigüedad (ocho años tres meses) en Zeta Gas, indicó que en una ocasión la empresa determinó despedir a toda la plantilla (80 cilindreros) para evitar la conformación de otro sindicato.

Malas prácticas comerciales

El mal servicio y la ordeña de tanques son reconocidas como una práctica común entre los trabajadores de las empresas gaseras, ante los bajos sueldos recibidos y la competencia por el mercado entre las cuatro empresas que se encargan del abastecimiento del gas LP en la ciudad.  Una situación recurrentemente denunciada, y la más señalada por los consumidores no sólo de Cancún, sino de varias ciudades del país y por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) que ha encontrado cilindros con menor peso del indicado.

De acuerdo a información obtenida en Internet, el Grupo Zeta Gas, con sede en Ciudad Juárez, Chihuahua, que es proveedor en Cancún y en 950 ciudades y comunidades del país y en América Latina, es de los más señalados por incurrir en ese tipo de irregularidades así como del mal servicio por cilindros en mal estado, cobros indebidos y negación del servicio.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), este centro de investigación dedicado al estudio de los fenómenos económicos y sociales que afectan la competitividad, ya tiene proyectado trabajar en un análisis sobre las empresas gaseras del país.

Las cuatro gaseras que abastecen del combustible doméstico en los hogares de Cancún tienen en su contra quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) con 21 quejas en el primer bimestre del 2013, una cifra alta comparada con los registros de todo el año pasado que fueron 29. El jefe del Departamento de Servicios de la dependencia, Juan Humberto Novelo Zapata, expresó que es una situación preocupante.

A nivel nacional son casi las mismas causas, cilindros en mal estado, con menor peso, siendo está la más común, así como una mala actitud del personal para prestar el servicio. En Zapopan, Jalisco, el año pasado se registró el fallecimiento de una persona y una menor lesionada por una fuga de gas registrada, cuando trabajadores estaban surtiendo el combustible.

También tiene en su haber acusaciones en distintas ciudades del país, como Tijuana, Mexicali, Guadalajara, Campeche, ante la Procuraduría Federal del Consumidor por el servicio prestado a sus clientes.

El jefe del Departamento de Servicios de la Profeco apuntó que hasta se ha llegado a sanciones administrativas y medidas de apremio; inclusive pueden ser objetos de multas de hasta 25 mil pesos, por parte de verificación y vigilancia al no cumplir con los requerimientos de la autoridad o no cumplir convenios.  Aunque esto es competencia del área de verificación, cuando las quejas pasan ya a ser de índole de denuncias.

En páginas de Internet consumidores refieren la ordeña de los tanques, que son vendidos con menos kilos y pagan por más. Darwin Arias Izquierdo y José Alonso Chuc Poot, ex trabajadores de la empresa Zeta Gas también denunciaron esa irregularidad; incluso aseguraron que es una instrucción de los superiores de que los cilindros salgan de la planta con dos o seis kilos menos (varias partes del país señalan esto), lo cual los pone en desventaja con las empresas competidoras; lo que ha repercutido en una disminución de sus ventas.

Agregaron que a ellos no les hacían los operativos en las calles, sino que enviaban las camionetas con los tanques llenos para pasar la verificación y después eran bajados para reemplazar con tanques de menor peso.

Un trabajador que actualmente labora en una empresa gasera indicó que él no tiene ese problema porque los tanques están saliendo con el peso correcto, lo cual ha confirmado en los últimos seis meses, pues en unas cinco ocasiones elementos de la Profeco han revisado su carga. Comentó que de no ser así corre el riesgo que le inmovilicen todos los tanques, pero no descarta que la ordeña de tanques sea una práctica recurrente entre algunos colegas. 

Una situación en la que coinciden Arias Izquierdo y Chuc Poot, que la ordeña se volvió más común en los últimos años, porque a raíz de la aparición de otras empresas bajaron las ventas porque a mayor oferta y mejor servicio bajó el porcentaje de mercado que tenían captado.

Señalaron que hace un tiempo se suscitó un caso de unos trabajadores que fueron sorprendidos por policías en el arco vial ordeñando unos tanques, no fue casualidad, puesto que tenían conocimiento que alguien al interior pagaba a un comandante de sector una “cuota” para que se hicieran los desentendidos cuando se encontraban a trabajadores haciendo esta práctica.

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