16 de Diciembre de 2017

Chetumal

Se roban impunemente el pasado maya quintanarroense

Debido a que no existe vigilancia permanente los delincuentes dedicados a esta actividad ilícita operan con total impunidad; la mayor parte de los saqueos documentados datan desde hace poco más de 20 años.

El último intento de saqueo en la zonas arqueológica de Kohunlich se registró el pasado martes 25 de diciembre. (Redacción/SIPSE)
El último intento de saqueo en la zonas arqueológica de Kohunlich se registró el pasado martes 25 de diciembre. (Redacción/SIPSE)
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Juan Palma/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- El saqueo de los vestigios arqueológicos en Quintana Roo representa una pérdida de parte de la historia de los habitantes de los pueblos asentados en la región sur del país y del patrimonio histórico de la humanidad. Esta actividad ilícita se realiza en completa impunidad al carecer del personal necesario para custodiar cada una de las zonas prehispánicas de la entidad. Actualmente el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) registra un promedio de dos mil sitios que aún no se han podido explorar. Las zonas más vulneradas son aquellas localizadas en la ribera del río Hondo. En el estado, actualmente se encuentran abiertas al público 13 zonas prehispánicas.
 
Precisamente el pasado lunes, un grupo armado intentó ingresar a la zona arqueológica de Kohunlich; sin embargo, no lograron apoderarse de ninguna pieza debido a la intervención de las autoridades policiales. 
 
De acuerdo con la delegada del INAH en Quintana Roo, Adriana Velázquez Morlet, la riqueza prehispánica en la entidad es vasta, aunque la mayoría de los sitios, algunos de ellos de muchos kilómetros de extensión, no ha podido ser investigado debido a que se encuentran en propiedad privada, principalmente en terrenos ejidales.
 
Lamentablemente dijo, es literalmente imposible mantener una vigilancia permanente en cada una de ellas, pues la dependencia federal cuenta con personal limitado adscrito a esta labor.  
 
Debido a la carencia de custodios, los delincuentes dedicados a esta ilícita actividad operan con total impunidad. De hecho, la mayor parte de los saqueos documentados por el INAH son antiguos y datan desde hace aproximadamente 20 años de edad o más.
 
Los vestigios más vulnerables son los localizados en la franja de la ribera del río Hondo, donde se contabilizan por lo menos 20 sitios prehispánicos, sobre todo, el ubicado en la localidad de José Narciso Rovirosa donde hace unos años saqueadores se apoderaron de una máscara de jade, pieza que hasta el momento no ha podido ser recuperada.
 
El año pasado la dependencia federal presentó ante la delegación de Procuraduría General de la República (PGR), en Quintana Roo dos denuncias por destrucción de zonas arqueológicas, aunque ninguna por saqueo, pero insistió hay un verdadero mercado negro en el tráfico de piezas arqueológicas.
 
Actualmente, el INAH realiza el registro y mapeo de los vestigios localizados en la ribera del río Hondo, a través de un proyecto conjunto con la escuela nacional de antropología e historia, que dirige el arqueólogo Javier López Camacho.
 
Los vestigios localizados en el poblado de José Narciso Rovirosa fueron descubiertos hace unos años por los propios ejidatarios. Consiste en grandes montículos prehispánicos de la cultura Maya que podrían ser similares o mayores a los de Kohunlich.  Se ubican en la selva aproximadamente a 11 kilómetros de distancia de ese centro poblacional.
 
Otro de los saqueos que  han sido documentados y denunciados se han registrado en el corredor de ruinas mayas de la zona de Punta Lagarto, 25 kilómetros al norte de esta capital.
 
Los vestigios, pertenecientes a los periodos preclásico tardío (200 ac a 250 dc) y posclásico tardío (1350-1550) han sido comercializados en la región y se han utilizado estructuras de ciudades mayas en la construcción de viviendas nuevas.
 
Uno de los factores que propician el robo de piezas prehispánicas, es que las leyes establecen sanciones mínimas, en comparación con los grandes beneficios que obtienen, quienes se dedican a esa actividad ilícita.
 
La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, imponen una pena de prisión de uno a 10 años, y multa de 100 a 10 mil pesos; y sanciona con pena corporal además del saqueo, el traslado, posesión o comercialización.
 
Las funciones del centro INAH Quintana Roo consisten en proteger, conservar y difundir los sitios arqueológicos en el estado, acciones con las que se preservará la riqueza cultural con la que cuenta Quintana Roo, y la arqueología maya es una de las más visitadas por los turistas extranjeros, y uno de los más importantes atractivos de la entidad, por ello es importante erradicar el tráfico de piezas arqueológicas.
 
El último intento de saqueo en las zonas arqueológicas de la zona sur se registró el pasado martes 25 de diciembre.
 
Según el director de Seguridad Pública y Tránsito del municipio de Othón P. Blanco, Gumersindo Jiménez Cuervo, ese día los custodios de ese vestigio de la zona sur detectaron la presencia de varios sujetos con armas largas merodeando los alrededores de Kohunlich a bordo de una camioneta.
 
Tras percatarse de esta situación, dieron parte vía radio a la delegación de la instancia federal de la capital del estado y los guardias en turno hicieron lo propio a las autoridades policiales a través de una llamada telefónica al número de emergencias 066.
 
Una vez teniendo conocimiento de los hechos, tanto los  agentes de la Policía Municipal y Estatal Preventiva se trasladaron hasta esa zona arqueológica, localizada a unos cuantos kilómetros de la localidad de Francisco Villa.
 
Una vez en el lugar, iniciaron un operativo de búsqueda de los presuntos delincuentes y tras un par de horas estar internados en la maleza siguiendo brechas y senderos finalmente decidieron volver a sus bases se operaciones sin obtener resultados positivos.

 

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