20 de Agosto de 2018

Quintana Roo

Se vuelve un caos la Gran Plaza por asalto a joyería

Dispararon a un guardia de seguridad en un testículo y a otro lo golpearon en el rostro.

Al lugar arribaron corporaciones policíacas, así como personal de la Armada de México y Ejército Mexicano. (Eric Galindo/SIPSE)
Al lugar arribaron corporaciones policíacas, así como personal de la Armada de México y Ejército Mexicano. (Eric Galindo/SIPSE)
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Eric Galindo/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Los asaltantes ingresaron por la escalera que va al estacionamiento subterráneo de la Gran Plaza, a pesar de que había mucha gente, entre clientes y empleados, nadie alertó la presencia de los cinco ladrones. Los individuos ingresaron a la joyería “Nueve Lunas” y con mazos rompieron al parecer cinco vitrinas. Se llevaron una bolsa con relojes y joyas, sin que se diera a conocer el monto de lo robado. En la huida lesionaron a un guardia de seguridad privada con un disparo en un testículo y a otro lo golpearon en el rostro cuando intentaron detenerlos. El 9 de agosto de los corrientes el mismo local tuvo un intento de asalto, pero fue frustrado.

Era mediodía del pasado miércoles, Carlos N, de 36 años, agente de la empresa de seguridad privada “Sisprovisa”, estaba en el estacionamiento subterráneo realizando su recorrido de vigilancia. El agente terminó su recorrido y empezó a subir a las escaleras que dan a los baños de la planta baja de la plaza, en ellas se encontró con cinco sujetos que corrían desesperadamente. En ese momento no sabía que había pasado, vio que uno de los individuos cargaba una bolsa de plástico en la que alcanzó a ver que eran relojes y joyas.

El guardia comprendió que se trataba de un robo e intentó detenerlos con sus únicas armas, el gas pimienta y el PR-24 (bastón), pero ni tiempo le dio de sacarlos, lo derribaron de un “cabezazo” en la nariz. Se levantó aturdido y sangrando e inició la persecución de los malhechores. Los siguió hasta la parte trasera de la plaza, donde los esperaba un vehículo, Tsuru II, modelo antiguo, blanco, con vidrios polarizados.

Habían herido a su compañero

“Todavía no era mi hora”

En ese lugar se detuvo y se aventó al suelo, uno de los delincuentes antes de subirse al vehículo le disparó, pero no logró herirlo, “todavía no era mi hora”, dijo Carlos N. Observó que los asaltantes se fueron con dirección al Hospital de Especialidades de la Región 510. Regresó a la planta baja y se dio cuenta que a su compañero José Luis N, lo habían herido, según paramédicos de la Cruz Roja, que lo trasladaron al Hospital General, tenía un “rozón” en el testículo izquierdo, pero no era grave.

Detonaciones de arma de fuego

La empleada de una tienda de deportes, narró que había mucha actividad en la plaza cuando se escucharon entre cuatro y cinco detonaciones de arma de fuego. El centro comercial se volvió un caos, todos empezaron a correr a refugiarse. Su supervisor fue a ver qué sucedía en la joyería, y lo amagaron los delincuentes. Ella se escondió al fondo de la tienda y no salió hasta que terminó todo.

Bajó las cortinas

“Realmente ya no hay seguridad”

La doctora Angélica N, se encontraba en el local café “Riviera”, cuando un agente de seguridad les dio la orden de que se tiraran al piso porque estaban asaltando una joyería. La dueña del local, como medida de seguridad, bajó las cortinas. Casi una hora después dejaron salir a los clientes. De su camioneta, que estaba en el estacionamiento, le dijeron que la podría recoger después de seis horas, hasta que lo ordenaran las autoridades judiciales. “Realmente ya no hay seguridad”, dijo la testigo.

Arribo de autoridades

Al lugar arribaron corporaciones policíacas de los tres órdenes de gobierno, así como personal de la Armada de México y Ejército Mexicano, para tomar conocimiento de los hechos. Peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) examinaron el lugar de los hechos y en el área de vitrinas de la joyería aseguraron dos mazos, los cuales al parecer utilizaron para romper los cristales. En la parte trasera, sobre la avenida Tecnológico, levantaron un casquillo percutido, pero no se dio a conocer el calibre.

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