24 de Agosto de 2019

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Pasión por los autos antiguos

Chistian Delaporte emprendió un viaje desde Tucumán, su lugar de origen, hasta Cancún.

Chistian Delaporte y su esposa, Mirta Sanna, comparten la pasión por los autos antiguos. (Redacción/SIPSE)
Chistian Delaporte y su esposa, Mirta Sanna, comparten la pasión por los autos antiguos. (Redacción/SIPSE)
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Ángel Villegas/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Chistian Delaporte combina su pasión por los autos antiguos con el espíritu aventurero que lo distingue para darle forma a sus más intrépidas travesías.

El argentino, emprendió un viaje desde Tucumán, su lugar de origen, hasta Cancún, en compañía de su esposa, Mirta Sanna, con la que ha recorrido más de 9 mil kilómetros para participar en la Sexta edición del Rally Maya México.

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Para lograr su objetivo, recurrió a ‘Aventurero’, un Ford Modelo ‘A’ de lujo del año 1929, como él mismo lo bautizó.

“La pasión por los autos antiguos nació hace treinta y cinco años, cuando mi padre compró un Ford Modelo ‘A’ descapotable de 1929. Después, con la compra de otros, surge la idea de desarrollar un producto Turístico llamado ‘Antique Tour Experience’, que consiste en Excursiones Turísticas realizadas en nuestros autos con más de noventa años de antigüedad”, refiere Delaporte.

El desafío denominado ‘27 mil Kilómetros de Aventura por América’, comenzó hace cuatro años, al finalizar un increíble viaje de 12 mil 700 kilómetros, a través de toda la Ruta 40, en la que une La Quiaca-Ushuaia, justamente a bordo de un Ford Modelo ‘A’, con las características antes citadas.

“El Primer Encuentro Latinoamericano de Ford Modelo ‘A’, celebrado en La Falda, Córdoba, en el mes de octubre de 2018, fue el motivador para comenzar a soñar con este increíble desafío. Los preparativos comenzaron con muchas ideas, proyectos, elección del vehículo, rutas, países y cómo era de esperar, múltiples cambios, fundamentalmente la incorporación de nuevas ideas todos los días”, destaca Christian.

El auto elegido fue un Ford Modelo ‘A’ de dos puertas, Tudor, color dos tonos verde inglés, combinados del año 1930, llamado ‘Romeo’, en el que invirtió tres años de trabajo de restauración exhaustiva. A mediados de diciembre, por mera casualidad, compró un nuevo auto y decidió prepararlo para la aventura.

“Ha sido trabajado con un gran nivel de excelencia en la restauración, pero no era un vehículo con el grado de confianza para afrontar este desafío, por ello comenzamos a desarmar y controlar todas las partes mecánicas y eléctricas del mismo”, manifestó.

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