20 de Abril de 2018

Cancún

“Si pudiera me empeñaría”

Comenta Roberto que su tormento inició cuando se quedó sin trabajo y sin dinero.

En un sondeo señalaron que cada quien tiene la razón para llegar a una casa de empeño. (Jesús Tijerina/SIPSE)
En un sondeo señalaron que cada quien tiene la razón para llegar a una casa de empeño. (Jesús Tijerina/SIPSE)
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Stephani Blanco/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Roberto Solís Pacheco cuenta con  27 años de edad, quien viajó de su ciudad natal para encontrar un mejor empleo en Cancún, a su llegada encontró rápido un empleo en el que  considera le era  bien remunerado, al ya contar con una estabilidad económica comenta que pudo continuar con una vida normal como lo hacia en su ciudad. “Me gusta salir con mis amigos, ir a los antros e ir a la playa de vez en cuando”. 
 
Su tormento comenzó cuando una vez se quedó sin dinero, y un compañero de trabajo le comentó que si contaba con algo de valor lo fuera a empeñar. Recuerda que la primera vez empeñó su televisión, misma que recuperó a la quincena siguiente. “El dinero lo utilicé para mi comida y transporte para dirigirme a mi trabajo. 
 
Conforme pasó el tiempo, el empeñar se le fue convirtiendo en una manera de sobrevivir, pues conforme llegaban las quincenas no medía sus gastos. “Tenía que pagar la renta, la comida  y en un día me gastaba todo,  pero no había problema, pues quedaban cosas para ir a empeñar”. 
 
Actualmente, Roberto  lleva tres años viviendo en Cancún, cuando llegó a la ciudad contaba con varios aparatos eléctricos, ahora la mayoría está en la casa de empeño, cuenta con más de cinco boletas actualmente, mismas que utiliza para refrendar.
 
“Durante una temporada baja me corrieron de mi empleo, lo que me llevó a dejar todas mis pertenencias, pues pasé como un mes sin encontrar nada, eso fue el año pasado y no me he podido recuperar”.
 
En un sondeo realizado en el centro de la ciudad, las personas comentaron que ya han ido a empeñar alguna vez, la mayoría coincidió en que fue una emergencia la que las orilló a llevar algún bien. Mientras tanto las casas de empeña lo que más reciben son joyas y electrodomésticos.
 
María Luisa González comentó que ella empeña cuando vienen gastos fuertes en la casa, cuenta con dos hijos y es madre soltera, además que con su sueldo apenas y les alcanza para comer.
 
Cada quien tiene la razón por la que llega a una casa de empeño, según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros  (Condusef) en un artículo en su página de internet, la mejor manera para no caer en las garras de las casas de empeño es aprender ahorrar, pues siempre se tendrá un colchón económico para cualquier imprevisto. 
 
Roberto comenta que vive en estrés total, algunas de sus pertenencias como celulares y joyas ya las perdió, pero aún quedan cosas que le gustaría recuperar, pero los famosos “refrendos” y las comisiones tan altas no se lo han permitido, mismos que ha solventado con préstamos. “Si pudiera me empeñaría, pero sé que no me lo permiten”.

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