19 de Septiembre de 2018

“Sully”, una cinta para recordar

Aún cuando se basa en un hecho reciente el director nos cuenta una gran historia que nunca vimos.

La fotografía es discreta, efectiva y bien lograda pero sin robar protagonismo, al igual que los efectos especiales. (Redacción/SIPSE)
La fotografía es discreta, efectiva y bien lograda pero sin robar protagonismo, al igual que los efectos especiales. (Redacción/SIPSE)
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Por Rafael R. Deustúa

La omnipresencia actual de cámaras fotográficas y de vídeo provoca que de casi cualquier acontecimiento tengamos un registro visual inmediato o casi inmediato. Eso, junto con las avalanchas de más información que llegan después, nos dan la sensación de haber estado ahí. Un ejemplo fue el amerizaje de un avión de pasajeros en el río Hudson, en 2009 y ahora la cinta “Sully” llega a aclararnos que no importa cuanta cobertura mediática exista, no experimentamos ni la mitad de lo que ocurre.

Hace siete años apareció en todos los noticieros y periódicos la noticia del avión de pasajeros que debió amerizar de emergencia en Nueva York. Pronto supimos infinidad de datos del acontecimiento, pero nunca de las pesadillas que Chesley “Sully” Sullenberger, el piloto, tuvo la noche siguiente ni de cómo debió defender sus acciones frente a un pánel de expertos, ahí empieza la película.

El capitán Sullenberger escribió un libro contando lo que vivió antes, durante y tras el accidente, lo valioso es que también ayudó a Todd Komarnicki y Jeffrey Zaslow a convertirlo en un libreto para que Clint Eastwood lo contara.

Eastwood cuenta la historia desde la perspectiva de Sully, pero no como una argumentación o relato de lo ocurrido, sino mostrándonos su interior, las pesadillas que el accidente le provocó, su confusión ante tanta atención pública, su incomprensión del juicio donde cuestionaron su decisión de amerizar -apoyada en 40 años de experiencia- con simulaciones de computadora. Eastwood nos mete el la vulnerable piel de Sully y luego nos hace vivir la paliza que el vivió emocionalmente.

A lo largo de la cinta te impresionas, te conmueves, desesperas y te enojas con distintos capítulos, lo que es casi imposible es mantenerse apático.

De gran ayuda para el director es Tom Hanks, quien tiene una impecable interpretación logrando que te olvides que se trata de “Hanks actuando de capitán”, sino que realmente ves y sientes a Sully. Considerando que todo el peso del filme cae sobre él, es un enorme mérito. En los secundarios Laura Linney y Aaron Eckhart tienen papeles sólidos.

La fotografía es discreta, efectiva y bien lograda pero sin robar protagonismo, al igual que los efectos especiales.

Un filme impresionante que bien vale la pena verse y hace reflexionar acerca de cuan poco sabemos de lo que es vivir un hecho, por mucho que lo veamos en los medios.

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