20 de Noviembre de 2018

Cancún

Thomas Hurtado Morris atesora una infancia increíble

El hoy empresario recuerda con nostalgia las aventuras de su niñez en el paraíso.

"A principios de 1975 llegamos aquí, mi papá llevaba año y medio radicando en Cancún, el mismo tiempo que tenía de ir y venir a la Ciudad de México a vernos". (Redacción/SIPSE)
"A principios de 1975 llegamos aquí, mi papá llevaba año y medio radicando en Cancún, el mismo tiempo que tenía de ir y venir a la Ciudad de México a vernos". (Redacción/SIPSE)
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Claudia Olavarría/SIPSE
CANCÚN, Quintana Roo.- La infancia de Thomas Hurtado Morris, hoy empresario cancunense, ha sido una de las experiencias más increíbles y atesoradas, pues tenía la libertad de jugar fútbol en la naciente avenida Bonampak con sus amigos y vecinos, actividad que suspendían cada media hora por el paso de un vehículo, que generalmente era un conocido que se detenía a saludarlos.

Los fines de semana, don Diego de la Peña organizaba reuniones familiares con tikinxic en las instalaciones de lo que fue el hotel Playa Blanca, hoy Temptation, en la parte donde está la marina del hotel; la familia de Thomas Hurtado era invitada.

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“La mayoría del tiempo andaba descalzo porque era parte de la libertad de vivir en Cancún".

“La mayoría del tiempo andaba descalzo porque era parte de la libertad de vivir en Cancún, un lugar en el que crecí sin televisión, cines, periódicos, radio, nada, sólo naturaleza. Años después la familia Toledo creó Siesa, una empresa de  televisión grabada con cinco horas de programación al día, y había uno muy simpático llamado “Barras de color”, era la televisión prendida con coloridas barras y música, y era una especie de radio en aquel entonces”, recordó.

Todo lo que veían sus ojos era naturaleza, que lo invitaba a explorar y saber qué había más allá.   

A principios de 1975 llegamos aquí, mi papá llevaba año y medio radicando en Cancún, el mismo tiempo que tenía de ir y venir a la Ciudad de México a vernos”, sostuvo.

Tuvimos la fortuna de recibir una buena educación, varios decidimos
regresar, en mi caso porque amo Cancún". (Redacción/SIPSE)

La llegada del padre de Hurtado Morris fue a través de una invitación de trabajo que le hicieran su primo Ernesto Fernández Hurtado, quien trabajaba para el Banco de México, y su amigo en secundaria, Antonio Enríquez Savignac.

“De niños nos distraíamos con cualquier arbusto, roca, caminata en la playas, el entrar en la selva; en tres o cuatro ocasiones mis amigos y yo nos metimos a la selva y entonces los papás y amigos organizaban búsquedas, teníamos entre seis y nueve años de edad, queríamos explorar la selva que había entre la Bonampak y la playa, la zona de Puerto Cancún, el área de la Plaza de Toros, la Supermanzana 4, y siempre nos encontraban llorando porque estábamos chiquitos”, recordó el entrevistado.

"Hay una costumbre de los que vivimos en Cancún y es no conocer las direcciones correctas".

A su llegada, Thomas Hurtado vivió en la zona hotelera y luego bajaron a la ciudad en donde habitaron en la Supermanzana 3, atrás de lo que hoy es Magnicharters, “después a espaldas de la zona del Palacio municipal, esos eran nuestros rumbos”.

Recuerda que había un automóvil que pasaba por todos los niños para llevarlos a la escuela privada Itzamná, la primera de Cancún, como las hermanas Mimí y Patricia Lara, los Namur y otros más, y a veces caminábamos de la Nader a la escuela.

“Hay una costumbre de los que vivimos en Cancún y es no conocer las direcciones correctas, sino dirigirnos por un determinado lugar, jamás aprendí la supermanzana del colegio Itzamná, sólo digo que es por el correo”, comentó.

‘Me duele lo que pasa en Cancún’

La adolescencia de Hurtado Morris fue privilegiada porque pudo pescar, bucear, disfrutar largas horas en la playa con los amigos, y años más tarde en las discotecas, como Christine, y La Boom.

“Estudié parte de la prepa y luego afortunadamente nos mandaron a Monterrey a mí y 11 amigos más, y digo eso porque la salida nos permitió abrir nuestro panorama, y estudiamos maestrías, tuvimos la fortuna de recibir una buena educación, varios decidimos regresar, en mi caso porque amo Cancún y hoy suceden cosas que en verdad me duelen, y me da nostalgia el pasado, y el desarrollo debe ser con medida”, explicó.

Scuba Cancún es una empresa familiar de las primeras de buceo, próximamente va a cumplir 48 años, y tenemos clientes de más de tres décadas como los señores King y Stoucas, que igual son empresarios hoteleros de la zona, hay otros que se despiden porque buscan lugares menos desarrollados.

En agosto de 1980 inició operaciones la empresa en lo que fue el hotel Camino Real, hoy Hyatt Ziva, en Punta Cancún, para luego cambiarse a la laguna Nichupté, cerca del asta bandera donde llevan más de tres décadas; aunque no recuerdan el mes, empezaron con tres empleados, hoy la plantilla laboral es de 43 personas, y en temporada alta, hasta 53.

Con visión social

El poder ayudar ha sido una de las actividades que Thomas Hurtado Morris ha hecho en beneficio de la población local y la ciudad, a través de diversas asociaciones, altruismo que le permitió aceptar en la pasada administración el cargo de director de Bomberos, algo que hizo con gusto porque su familia desde hace 35 años apoya a esa institución de diferentes formas.

En su momento el padre del entrevistado brindó capacitación acuática a los elementos de bomberos, su madre

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