17 de Diciembre de 2017

Quintana Roo

¿Y si te juzgaran por tu identidad? Así es ser transexual (video)

Fabiola y Kissha nacieron hombres, pero actualmente se autodefinen como ‘guerreras’.

Kissha es de las pocas mujeres transexuales que ha recibido el apoyo de su familia en México. (Luis Soto/SIPSE)
Kissha es de las pocas mujeres transexuales que ha recibido el apoyo de su familia en México. (Luis Soto/SIPSE)
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Jazmín Ramos/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Muestran en su identidad de género una condición discordante a la de su sexo biológico y viven prisioneros de sus propios cuerpos; no se les considera hombres, ni mujeres: son transexuales.

Este sector de la población de acuerdo con datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), enfrentan el más alto nivel de desigualdad social, por lo que están expuestos a la pobreza y problemas de salud, al grado de que su promedio de vida es de tan solo de 40 años.

En México no existe un conteo sobre el número de personas transexuales, pero se estima que de cada 10 habitantes, tres enfrentan problemas de identidad de género y a nivel mundial diariamente se realizan cerca de mil cirugías de reasignación sexual.

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A este segmento pertenecen Fabiola y Kissha quienes radican en Cancún, Quintana Roo, entidad que ocupa uno de los primeros lugares de turismo sexual y la vida nocturna se presta para el travesti-show, principales actividades a las que se confina a los transexuales.

Sin embargo estas dos mujeres transexuales que se autodefinen como guerreras lograron romper el estigma: Fabiola es estilista profesional y Kissha, diseñadora de modas; para ambas no fue fácil enfrentar un entorno que margina al sector, por el hecho de asumir una tendencia diferente a lo establecido por la sociedad.

"Cuando vemos que hay diferencia entre un determinado comportamiento, viene la burla, la ofensa, la agresión"

La psicóloga Michelle Hernández Michel, explicó que es muy común que se rechace todo aquello que no encaja en los cánones sociales, principalmente por miedo a lo diferente, entonces se cae en la discriminación y esto aplica desde edades muy tempranas por la forma en cómo se educa a los niños y niñas.

“Cuando vemos que hay diferencia entre un determinado comportamiento, viene la burla, la ofensa, la agresión y con ello la violación a los derechos humanos, entonces se les segrega, limitando sus posibilidades de desarrollo”, señaló la experta.

La libertad de decidir

Consideró que cada individuo es libre de decidir cómo coexistir y en el caso de los transexuales, en la mayoría de las historias clínicas hay antecedentes de que desde muy pequeños identifican en su interior que hay una falta de congruencia entre su género y su identidad sexual, por lo tanto, conforme crecen no están de acuerdo con su nombre, con su vestimenta y con el trato social que se les da.

Dijo que la ciencia ha demostrado que son personas emocionalmente sanas, simplemente se sienten atrapados en un cuerpo que no les pertenece, ya que su identidad de género no está en sintonía con su sexo biológico y rechazan todo aquello a lo que se les impone pertenecer.

Fabiola y Kissha, coincidieron en que no fue fácil enfrentar a sus afectos, pues los padres no están preparados para que un hijo o una hija sea distinto, de modo que viene la negación, luego el rechazo y en el peor de lo casos el maltrato.

"Mi madre me llevó con psicólogos y psiquiatras, me reprendió y se negó por mucho tiempo a aceptarme tal como soy"

“Mi madre me llevó con psicólogos y psiquiatras, me reprendió y se negó por mucho tiempo a aceptarme tal como soy, fueron años de sufrimiento, pero finalmente comprendió que ésta era mi naturaleza y poco a poco construimos una relación más cercana”, relató Fabiola.

En el caso de Kissha, sus padres optaron por evitar el drama, pero sabía que sufrían en silencio, hasta que decidió confesar cómo realmente se sentía y para su sorpresa la apoyaron.

Sin embargo, datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), refieren que hay casos muy crueles de transexuales que sufrieron toda clase de vejaciones, desde sus hogares, en donde la violencia fue tal que los llevaron al suicidio.

De hecho el último cotejo de la Conapred con relación a la discriminación muestran que el 15% de la quejas recibidas durante el 2016 corresponden a personas transexuales.

Sin un estatus social

El sociólogo Mauricio Campo Ocampo, mencionó que la discriminación hacia este tipo de sectores se dan desde el ámbito familiar, social, inter-personal, laboral y gubernamental y esto frena su desarrollo.

"Hay una carencia de una identidad oficial que los reconozcan en el género al que se sienten identificados"

“Aquí cabe destacar que tenemos una violencia que se da desde el Estado mismo, pues hay una carencia de una identidad oficial que los reconozcan en el género al que se sienten identificados y desde ahí se violenta su derecho a decidir sobre su propia vida”, señaló.

Comentó que el único lugar donde pueden emitir un acta de nacimiento con perspectiva de género es la Ciudad de México. Antes se otorgaba a partir de un juicio, cuyo costo era de 60 mil pesos, además tenían que presentar un examen psicológico y psiquiátrico, pero esto ha ido cambiando.

Aseguró que si para el sistema no existen, difícilmente se puede acceder a las políticas públicas, de tal forma que se les confina a un entorno hostil que va limitando su desarrollo y en muchos casos les lleva al trabajo sexual, prueba de ello es un estudio que realizó la asociación México Social, que revela que el 50% de ese segmento trabaja en la prostitución.

Fabiola se dedica a la belleza y tuvo que lidiar con los prejuicios cuando decidió dar a conocer su orientación sexual. (Luis Soto/SIPSE)

En ese sentido, Fabiola y Kissha, argumentaron que generalmente al no tener el soporte familiar, es común que los transexuales abandonen los estudios y terminan migrando, pero al no ser mano de obra calificada, además de traer el estigma de ser diferentes, las opciones laborales se reducen a la prostitución, al travesti-show y estilismo.

“Cuando vine a radicar a Cancún, llegué con mi pareja, tiempo después me separé y me vi en la necesidad de trabajar, pero lo primero que me dijo una amiga, fue aquí tiene de dos sopas: la prostitución o ser estilista, opté por la segunda, fue duro comencé limpiando el salón donde trabajaba, hasta que aprendí el oficio y me propuse capacitarme para tener mi propio negocio y lo logré”.

Por su parte Kissha, no tuvo la necesidad de abandonar su hogar, al contar con el soporte familiar, por lo que estudió diseño de modas, e incursionó en el modelaje, no obstante admite que tuvo la suerte de tener el apoyo de sus afectos, pues tiene amigas que por la falta de oportunidades no les quedó de otra que prostituirse.

Un país progresista solo en papel

A pesar de que en el primer artículo de la Constitución, tras la reforma del 2011 refiere que los mexicanos son iguales y que gozan de los mismos derechos sin sufrir discriminación por ninguna condición, incluyendo la preferencia sexual, el 95% de los transexuales han sufrido algún tipo de agresión en su vida cotidiana.

Con ello se pone de manifiesto que México es un país progresista solo en papel, es más, desde la edad escolar este sector de la población sufre discriminación acompañada de críticas y burlas, por lo que terminan abandonando los estudios.

Ya en el mercado laboral las transexuales aún cuando sean profesionistas no pasan de la fase de la entrevistas por el argumento de la identidad sexual, de ahí que únicamente el 36% tiene un empleo fijo.

(Archivo/SIPSE)

Ante ello, la comunidad transexual ha tenido que agruparse en diversos colectivos para defender sus derechos, logrando que en la Ciudad de México se modificara el Código Civil, así como la ordenanza sobre Procedimientos Civiles, que permite el reconocimiento oficial a la identidad de género.

De esta forma la Ciudad de México, es la segunda jurisdicción en América Latina que reconoce en sus leyes a las personas transexuales, la primera fue Argentina.

Bajo esta reforma, solo del año pasado a la fecha, unas mil 300 personas se cambiaron el nombre y el género que aparece en sus actas de nacimiento, de estas, 20 radican en Quintana Roo y actualmente Fabiola y Kissha se encuentran en el proceso, por lo que planean viajar a la Ciudad de México a realizar el trámite en el Registro Civil.

Necesaria la reforma en los Estados

Al respecto el presidente de la asociación civil Círculo Igualitario, Edgar Mora Ucán, consideró que es necesario bajar la reforma al Código Civil en los estados a fin de que las personas transexuales puedan ser reconocidas legalmente con el género mediante el cual se identifican.

Dijo que en el caso de Quintana Roo, el colectivo que preside presentó ante el Congreso del Estado, la propuesta de reforma por lo que ya se incluyó en la agenda legislativa y espera que pronto pueda pasar a comisiones para ser sometida al pleno.

(Archivo/SIPSE)

Mencionó que con la reforma, el reconocimiento a la identidad de género y el cambio de nombre en las actas de nacimiento a personas transexuales, es un gran logro en el respeto a los derechos humanos.

Mora Ucán refirió que tras la modificación al Código Civil hace dos años, el trámite es muy sencillo, donde únicamente se llena la solicitud y se presentan documentos oficiales, es algo que ha ido evolucionando al grado de que actualmente las actas de nacimiento ya no dicen sexo sino género.

“Esto es un gran avance, porque solo para realizar un pago en el banco, los transexuales enfrentan dificultades ya que su apariencia física no compagina con la identificación oficial y lo mismo sucede con los servicios médicos.

Mora Ucán, añadió que las mujeres y hombres transexuales, fueron los primeros en iniciar la lucha por lo derechos de la comunidad LGTB, porque son los más expuestos y los más evidenciados, no obstante todavía falta un gran trecho que recorrer para logra la inclusión.

De eso están conscientes Fabiola y Kissha, quienes seguirán luchando por el respeto a sus derechos basados en un enfoque inclusivo, desmarcándose de los mitos y el estigma que les impone la sociedad.

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