23 de Octubre de 2018

Quintana Roo

Cancún, esperanza para vendedores de artesanías

Llegan desde Chiapas a este destino turístico cada temporada vacacional para ofrecer sus productos.

Comentan que en su tierra existe demasiada competencia y ganan muy poco, por ello viene cada año a la ciudad. (Archivo/SIPSE)
Comentan que en su tierra existe demasiada competencia y ganan muy poco, por ello viene cada año a la ciudad. (Archivo/SIPSE)
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Oskar Mijangos/SIPSE
CANCÚN, Q.Roo.- Así como muchos otros chiapanecos por toda la ciudad, Rosa Hernández Ruiz, oriunda de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, se dedica a la venta de artesanías para mantener a sus tres hijos, con ayuda de su esposo, que también vende por diversos puntos de la ciudad.

Afirma que en su tierra la venta es buena, pero al existir demasiada competencia ganan muy poco, por ello viene cada año a la ciudad en distintas temporadas para lograr mejores ganancias.

Tiene aproximadamente nueve años con este ir y venir, y aunque en los últimos años no ha tenido problemas con los inspectores de comercio en la vía pública, asegura que hace cuatro años, fue humillada por éstos. En ese entonces, vendía sus productos en el Mercado 28, donde sin aviso previo tres inspectores llegaron y le arrebataron sus productos para luego correrla del lugar. Hernández Ruiz indica que después de esa acción fue con su esposo y ambos, al no saber que hacer o a quien pedir ayuda decidieron regresarse a Chiapas.

Actualmente continúa sin saber a donde ir en caso de algún abuso, situación la cual señala, aprovechan los inspectores para maltratarlos. Hasta ahora no ha vivido otra situación similar, pues cada semana les paga a los inspectores que la visitan puntualmente para que no la hostiguen.

Comenta que dos inspectores se acercaron a ella cuando llegó a Cancún y se colocó frente al Mercado 28 hace 25 días. Los inspectores le dijeron que para no tener problemas sólo tenía que pagar una cuota semanal, dependiendo de la venta que tuviera.

Hasta el momento ha cumplido con esta condición, por lo que ella y su hija de menos de dos años de edad venden tranquilas su mercancía a los turistas que circulan por la zona. Empieza su venta desde las nueve horas y finalizan a las 17 horas, para retirarse a una cuartería por la avenida Uxmal donde pagan 900 pesos al mes, aparte de los gastos que representa el servicio de luz y agua.

Ahora por la temporada baja, el número de clientes ha disminuido, por lo que ya está contemplando regresar a Chiapas junto con su esposo y reencontrarse con sus dos hijas, en edad escolar, que se encuentran bajo el cuidado de su madre.

Ahí continuarán con la venta de sus artesanías, para juntar lo suficiente para viajar de regreso nuevamente a Cancún en la temporada vacacional de diciembre y así aprovechar el incremento de turistas en las calles y obtener mejores ganancias.

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