La inflación está en 7.36%, la más alta en 21 años

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 7.36% a tasa anual al cierre del 2021, su nivel más alto en dos décadas, informó el INEGI.

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 7.36% a tasa anual al cierre del 2021, alcanzando su nivel más alto en 21 años, informó el jueves pasado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La inflación se habría visto presionada por el incremento en los precios en alimentos, servicios y energéticos, llevando a su mayor nivel desde el año 2000.

Así, el INPC obtuvo su mayor nivel al cierre de un año desde diciembre del 2000 (21 años), en dicha ocasión fue de 8.96%. El resultado estuvo marginalmente por debajo a los pronósticos del mercado, los cuales estimaban una variación de 7.5% a tasa anual, según la mediana de analistas económicos consultados por Bloomberg.

De acuerdo con el Instituto, dicho resultado prácticamente se mantuvo igual a la registrada durante noviembre, cuando se ubicó en 7.37%. De esta forma, la inflación suma su décimo mes consecutivo fuera del rango objetivo fijado por el Banco de México (3%, +/- un punto porcentual).

El índice de precios subyacente, que es aquel que excluye de su contabilidad los productos de alta volatilidad de precios, tuvo una variación de 5.94% anual, la más alta desde octubre de 2001, cuando registró 6.40%.

En su interior, los precios de los servicios se aceleraron y se ubicaron en 4.3% a tasa anual, su mayor nivel desde hay cifras por el organismo, desde agosto del 2011. El alza en los precios de las mercancías fue de 7.4% a tasa anual, alcanzando por tres meses consecutivo su mayor variación desde que hay datos por el instituto, es decir, desde agosto del 2011.

La balanza no subyacente, que contabiliza los productos que presentan una alta volatilidad en sus precios, como los productos agrícolas o los combustibles, tuvo un incremento y se posicionó en 11.74%, una desaceleración respecto a noviembre.

De manera desagregada, los precios de los productos agropecuarios se ubicaron en 15.84%, mientras que los de los energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno presentaron una alza de 8.68%, esto respecto al mismo periodo del año pasado.

A tasa mensual, la inflación presentó una variación de 0.36% durante dicho periodo, la menor en cuatro meses, de acuerdo con datos del INEGI.

¿Cuáles son los productos que más subieron de precio y más incidieron en la inflación? En los principales bienes y servicios fue el limón (90.12%); chile poblano (64.72%); transporte aéreo (62.95%); gas doméstico natural (28.44%); gasolina de alto octanaje (22.07%) y la uva (14.88%).

Por entidad federativa, Campeche fue la que presentó mayores presiones inflacionarias (0.99%), Yucatán (0.83%); Michoacán (0.73%) y Sinaloa (0.64%).

La economía mexicana al borde de la estanflación 

El Sistema de Indicadores Cíclicos de la economía mexicana reveló un debilitamiento al cierre de 2021 y apunta a que seguirá perdiendo dinamismo. El Indicador Adelantado registró una caída mensual de 0.14 puntos en noviembre pasado, su mayor descenso desde abril del 2020, cuando retrocedió 0.30 por ciento y se ubicó en 101.25 unidades, de acuerdo con los registros del INEGI.

Además, el indicador, que se anticipa a la etapa del ciclo en la que se encontrará la economía en el futuro, hiló cuatro meses con resultados negativos.

Por su parte, el Indicador Coincidente se ubicó en 99.63 puntos, con lo que mostró un avance mensual de 0.05 puntos en octubre, y este fue su menor crecimiento en los últimos 17 meses. Al interior de este índice, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que mide el desempeño actual de la economía, ligó seis meses en contracción.

En el reloj de ciclos económicos del INEGI, este indicador se encuentra en la zona recesiva, que implica que está por debajo de su tendencia y en contracción.

Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, destacó que el Indicador Adelantado evidencia un estancamiento que se da ante un panorama difícil para la economía mexicana, en donde existe la posibilidad de regresar nuevamente a zona de recesión antes de llegar a una expansión, lo que se conoce como doble declive.

Advirtió que hacia adelante hay varios riesgos para la economía, como los cuellos de botella en la cadena de suministro global, mayores presiones inflacionarias, una política monetaria menos flexible de la Fed, incertidumbre en el marco regulatorio, nuevas variantes de virus e incertidumbre por la política monetaria del Banco de México.

Agregó que un segundo elemento, es la pérdida de vigor en la demanda interna provocada por los altos niveles de inflación que afectó a los ingresos de los consumidores y las expectativas de confianza.

Sobre el Indicador Adelantado, dijo que a pesar de que se mantiene por encima de su tendencia de largo plazo muestra una desaceleración, debido a que el mercado laboral ya no es tan sólido y la confianza empresarial está dañada ante el rezago de la demanda interna.

“Las cifras indican que la economía está en una fase descendente de un ciclo que resultó muy corto, o bien se puede interpretar que la recuperación de la pandemia como un rebote y no un proceso constante de reactivación económica. De hecho, las perspectivas para el 2022 son de un negro crecimiento con inflación”, apuntó Miguel González, coordinador del Centro de Estudios Financieros y de Finanzas Públicas (CEFI) de la UNAM.

Agregó que los problemas de la economía internacional, como la presión en las cadenas de suministro, una inflación persistente y problemas productivos, sugieren un eventual endurecimiento de la política monetaria internacional. “Ante ese contexto y con una inversión privada que se encuentra contraída, el panorama para la actividad mexicana no se ve muy promisorio”.

Cargando siguiente noticia