11 de Diciembre de 2017

Opinión

2016: La Gran Decisión

Muchos son los factores y las circunstancias que debe considerar el Gran Elector a la hora de decidir quién va como candidato a la gubernatura...

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Muchos son los factores y las circunstancias que debe considerar el Gran Elector a la hora de decidir quién va como candidato a la gubernatura de cualquiera de las treinta y un entidades federativas del país, incluyendo por supuesto al que aspire a gobernar la capital metropolitana. Pero sin duda alguna los viejos criterios afectivos y de cercanía política hoy devienen en inaplicables ante la creciente competitividad político-electoral. 

El próximo año, Quintana Roo vivirá una nueva jornada electoral. El primer domingo de julio de 2016 se renovarán los Ayuntamientos y el Congreso local, pero también se decidirá en las urnas quién será el sucesor de Roberto Borge Angulo. Previamente, a principios de ese mismo año, el Gran Elector deberá, en solitario o en conciliábulo con los integrantes de su cerradísimo círculo del poder, decidir quién será el candidato del PRI a la gubernatura. Desde luego habrá escuchado diversas opiniones; tomará en cuenta de manera especial el ánimo del gobernador en turno, pero no implica que sea determinante. 

La decisión que adopte deberá ser analizada en todas sus aristas. Los afectos personales, si es que los hay, pasarían a segundo término si éstos no son compatibles con la garantía de triunfo y menos si la decisión adoptada pudiese acrecentar las posibilidades, a veces muertas, de un triunfo opositor. Los compromisos políticos, de existir, tendrían que ser sopesados en la balanza de fortalezas y debilidades; pero forzosamente comparados con el estudio rigurosamente científico del comportamiento del voto, motivaciones de los electores, tipología del electorado y naturaleza multifactorial del voto. La decisión debe ser fría, como lo son también los números.

La jornada electoral del pasado domingo siete de junio convirtió a Quintana Roo en el laboratorio desde el cual se tomarán las muestras del comportamiento electoral para la Gran Decisión. Seis son los nombres que figuran al interior del PRI. Tres de ellos son alcaldes en funciones (Paul Carrillo, Mauricio Góngora y Eduardo Espinosa Abuxapqui) y por consecuencia están limitados al escrutinio final de sus gobernados, quienes calificarán sus respectivas gestiones solamente al final de éstas, no antes. Otro (Carlos Joaquín) por cuestiones de su encargo federal, está desvinculado de la masa de votantes cuyo comportamiento respecto a él se ignora. 

Raymundo King de la Rosa, líder estatal del PRI, tiene la oportunidad de la movilidad política y José Luis Toledo Medina la evidente ventaja que le otorgó el cómodo triunfo de 3-1 sobre su contrincante más cercano. Los 92 mil 667 votos obtenidos en las urnas, hablan por sí mismos. La Votación de los tres distritos de Quintana Roo atribuible a la Coalición PRI.PVEM fue de 175 mil 588 votos, de los cuales el candidato por el distrito electoral 01 obtuvo el 53 por ciento. Los resultados obtenidos en el terreno de la pasada contienda electoral, serán sin duda alguna, la mejor carta de presentación de José Luis “Chanito” Toledo Medina, y un factor que al ser puesto en la mesa del Gran Elector, ya empezó a inquietar a algunos.

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