21 de Agosto de 2018

Opinión

3 muertes 3

En menos de una semana, tres excepcionales hombres trascendieron a la vida: el torero Rodolfo Rodríguez 'El Pana', el escultor Humberto Peraza Ojeda y el boxeador Muhammad Ali.

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Como rezaban los carteles en las corridas de antaño: 3 muertes 3. En  menos de una semana, tres excepcionales hombres trascendieron a la vida: el jueves 2 de junio, Rodolfo Rodríguez, El pana, romántico torero; al día siguiente, un yucateco inmenso: Humberto Peraza Ojeda, escultor de talla internacional, y el mismo día, Muhammad Ali (Cassius Marcellus Clay), uno de los más grandes atletas que ha visto el mundo, cuyas hazañas en el boxeo corren parejas con sus aportaciones sociales en un país en el que ser negro era (es) un estigma.

Todos o la mayoría –o quienes se interesan en la tauromaquia y el llamado Arte de Fistiana- saben quiénes son El pana y Ali y los medios se han encargado de difundir sus vidas y hazañas. Hoy, aquí, doy el pésame a la humanidad por esos extraordinarios personajes que se fueron a otras dimensiones de la vida. También quiero llamar la atención sobre lo ocurrido en torno a Peraza Ojeda, grandísimo amante de la piedra y el bronce que dio al mundo extraordinarias piezas escultóricas, pero cuya muerte no interesó de igual modo que la de los mediáticos Pana y Ali, aunque su trabajo, sin demeritar a los otros dos, es de mayor calado y trascendencia.

El maestro Peraza (Mérida, 4 de diciembre de 1925-Cuernavaca, Morelos, 3 de junio de 2016) no sólo fue el más importante escultor taurino del mundo –la Plaza México, donde se inició como ayudante del español Alfredo Just Gimeno (1898-1968), es sede de algunas de sus obras emblemáticas-, sino autor de 3,000 piezas en bronce, cien tallas en piedra, 48 óleos, escritor, comentarista de TV, conferencista, catedrático en la UNAM y patriarca de una familia de magníficos escultores, fundada en el amor de don Humberto y Angelina Avila Montoya: Patricia, Humberto, Lupita y Sergio.

Yucatán le debe un homenaje gigante y espectacular a este yucateco mundial que –como vivió sin hacer ruido y sólo dedicado a crear belleza- nunca fue mediático y escandaloso. Es un hombre de talla ciclópea  que sólo para los ignorantes puede pasar inadvertido. ¿Lo honraremos?

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