18 de Septiembre de 2018

Opinión

40 años por doble asesinato

Ricardo Cabrera Escalante (a) “El Buitre”, de 61 años de edad, cumplió una condena de 40 años por el brutal asesinato de dos personas, en septiembre de 1975.

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Luego de 40 años tras las rejas, en días pasados salió en libertad el preso más antiguo del Cereso de Mérida, Ricardo Cabrera Escalante (a) “El Buitre”, de 61 años de edad y quien cumpliera esa larga condena por el brutal asesinato de dos personas junto con otros dos cómplices, en septiembre de 1975, homicidio que conmovió a la sociedad yucateca. El móvil fue el robo.

Cabrera Escalante ingresó el 16 de octubre de 1975 a la Penitenciaría Juárez y luego, al ser clausurada esta prisión, fue encerrado en el actual Cereso.

Tuvo que cumplir cuatro décadas en la sombra porque el delito que cometió fue de carácter federal, ya que mató a un empleado de Correos de México y a la madre de éste dentro de una oficina de esta dependencia.

Si el homicidio se hubiera registrado en otro ámbito, probablemente “El Buitre” habría sido condenado a 25 años de cárcel (máxima pena en aquel entonces), y con un buen comportamiento en prisión quizá habría salido libre tras cumplir un castigo de 12 años y medio. 

Tras fugarse en 1983 del Cereso, siendo reaprehendido dos meses después, fue llevado al penal de máxima seguridad de Almoloya, donde pasó 10 años, pero por gestiones de sus abogados fue regresado a la prisión de Mérida.

Cabrera Escalante, oriundo de Coatzacoalcos, era de oficio plomero y había trabajado para Pemex; fue invitado por otros sujetos a participar en el robo al empleado de Correos, que era homosexual y que sabían que guardaba bastante dinero y alhajas en la casa donde funcionaba el servicio postal, predio No. 485 de la calle 70 entre la 55 y 57 de Santiago.

La víctima, Jorge Carlos Ortega Novelo, vivía con su anciana madre María Ortega Vda. de Novelo. Los delincuentes se enteraron del dinero amasado por el empleado federal porque en una ocasión que fueron a la peluquería de al lado de Correos, escucharon decir al barbero que Ortega Novelo guardaba una fortuna en su casa.

Esa noche de septiembre los asaltantes, apostados cerca de la oficina, esperaron a que Ortega cerrara para tocar a la puerta.

Cuando aquél abrió, entraron y lo sometieron a golpes. Al salir la madre a ver qué ocurría, también fue agredida y amordazada. El empleado de Correos fue torturado y muerto a golpes.

La anciana fallecería un día después víctima de la golpiza. Los ladrones se llevaron pesos, dólares, centenarios de oro, alhajas y todo lo de valor que hallaron.

Los asesinos gastaban dinero en demasía en bares y centros nocturnos, y fue así como se dio con ellos y se les detuvo. Sus cómplices recibieron sentencias menores, porque el asesino fue “El Buitre”.

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