26 de Mayo de 2018

Opinión

A mí no me van a intimidar

El milagro de la anotación del Cepillo parece catapultarlo a la manera de un nuevo Niño Fidencio con brackets.

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Parece que hay una confusión. En esta onda bizantina sobre quién es más idiota, si los que se mediatizan con el fut o quienes se enajenan con Pemex, se ha derrapado en diversos excesos, no solamente los del PRD, que hacen más drama que un jugador argentino, además de las encerronas en lo oscurito entre PRI y PAN, que están más coludidos que Joseph Blatter y Dilma Rousseff.

Hasta donde hay derecho a la sinapsis, nadie ha dicho que se pasen cápsulas sobre el debate de la reforma energética al medio tiempo de los partidos estelares del Mundial, ni entre penal y penal, mucho menos que éstas se repitan de manera obsesiva como el gol del Horrible Peralta. O sea, tal cosa sería una afrenta al eterno y a los mexicanos, porque ni en su momento el asesinato de Colosio se reiteró con tal vehemencia. El milagro de la anotación del Cepillo parece catapultarlo a la manera de un nuevo Niño Fidencio con brackets. En lo personal se me hace que pocas cosas son tan importantes como El juego del hombre. Y tiene mucha lógica que nos pueda más el robo del árbitro colombiano a Giovani dos Santos que el robo a Pemex.

Será porque esta gran institución aguanta todo, incluyendo a Robero Deschamps, no se diga a Oceanografía, como ha dicho ese optimista ejemplar que es su director, el señorito Lozoya.

Así, no estaría mal tener un seguimiento que no sea de las celebraciones de Peña Nieto con su gabinete (claro, no se sabía si celebraban la venta de garaje del numerazo petrolero o si festejaban el triunfo del Tri con más ahínco que el crecimiento económico del .00001% que tanto presume Videgaray). Digo, no estaría mal, si no les parece una cosa de anarquistas, si no les escuece el corazón de piedra, corazón, que tras los mil programas dedicados a reflexionar cada barrida como si fuera la partícula de Dios, por ahí se deslice un resumen de lo mejor de las hostilidades en San Lázaro. Yo abogaría por algo fundamental: que estos partidos legislativos  sin cancha pareja se confeccionen en el tono del Perro Bermúdez: “¡Beltrones habilita a Gamboa, éste dribla a Aureoles y avanza sobre Barbosa, da pase de taquito a Penchyna que en cuanto se le acerca Encinas con el hacha desenvainada se avienta un clavado y pide peeenaaal!”.

La goliza, al ritmo del “a mí no me van a intimidar” de Dilma la platicarán entre ellos en el próximo periodo extraordinario, que ya dijo Madero que será más temprano que tarde.

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www.twitter.com/jairocalixto

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