23 de Septiembre de 2018

Opinión

Adiós al cuarto distrito

Para el PRI ha sido una muy mala noticia la cancelación del arribo de un cuarto distrito electoral federal...

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Para el PRI ha sido una muy mala noticia la cancelación del arribo de un cuarto distrito electoral federal, por las condiciones en las que fue creado el Instituto Nacional Electoral (INE). Y vaya que la mala noticia ha sido tan sólo para el PRI –al menos rumbo al próximo proceso de 2015 –, ya que PAN y PRD no están en estos momentos en condiciones de aspirar a la cosecha de un solo distrito, aunque por lógica sus famélicos dirigentes siempre declaran lo contrario.

Hasta el proceso de 2003 nuestro estado había contado con dos distritos electorales federales, y fue en 2006 cuando emerge un tercer distrito que abarcó Solidaridad y parte de Benito Juárez. En esa contienda la priista Sara Latife Ruiz Chávez enfrentó el efecto del huracán López Obrador que obsequió una lluvia de votos a la perredista Luz María Beristain Navarrete.

Pero contar con dos distritos no ha sido del todo benéfico para Quintana Roo, ya que la calidad de ciertos legisladores deja mucho que desear, lo que explica la categoría de diputados anónimos asumida por representantes populares del PRI, PAN y PRD.

Incluso, la diputada federal priista Rosario Ortiz Yeladaqui soportó poco tiempo en el altiplano, y prefirió ocupar una posición burocrática en el gobierno del estado, dejando su curul en manos de Luis García Silva, quien tuvo un desempeño decoroso.

Recordemos el triste papel de las diputadas Alicia Ricalde Magaña (PAN) y Graciela Saldaña Fraire (PRD), quienes dejaron encargado el changarro porque prefirieron ser candidatas a las alcaldías de Isla Mujeres y Benito Juárez en el proceso de 2013, cosechando un soberbio coletazo que las devolvió abruptamente a sus curules, sin que hayan destacado a la fecha por su trabajo legislativo.

En elecciones intermedias el PRI se lleva de todas, todas, siendo afectado en elecciones presidenciales porque es devastador el potencial de huracanes estilo Vicente Fox (2000)  y Andrés Manuel López Obrador (2006 y 2012).

Ello ocurre porque la oferta doméstica del PAN y PRD es muy limitada y alcanza tintes de mediocridad, dejando al PRI una autopista para que llegue a su destino sin el menor contratiempo, llevado en hombros por la presunta oposición.

En cambio, panistas y perredistas sueñan con ser diputados por la vía plurinominal, por lo que su prioridad es ser sembrados en los primeros lugares de la lista. Es así como Juan Carlos Pallares Bueno pudo ser diputado federal del PAN en 2000, ya que además de ser candidato de mayoría relativa lo fue por la vía pluri.

Pallares no hizo campaña en ese proceso federal, pero el efecto Vicente Fox lo llevó a la Cámara de Diputados, donde tuvo un desempeño infame, muy similar al de Alicia Ricalde Magaña.

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