18 de Octubre de 2018

Opinión

Amarga noticia

Me dio muchísima tristeza leer que en diciembre cerrarán sus puertas La 68 Casa de Cultura Elena Poniatowska. Es un lugar que se convirtió en un básico para los intelectuales.

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La ciudad de Mérida tiene lugares increíbles, algunos coloniales, otros naturales y otros divertidos, pero son pocos los que combinan esas tres características. Uno de ellos es La 68 Casa de Cultura Elena Poniatowska. 

Situada en una maravillosa casona colonial, perfectamente conservada, llena de árboles, plantas y vida, con una sala de cine al aire libre comodísima y una comida natural, casera y deliciosa, es uno de los lugares de reunión de quienes nos gusta salir un poco de lo comercial y adentrarnos al ámbito alternativo. 

Este se convirtió en uno de mis lugares favoritos en la ciudad. Por eso me dio muchísima tristeza leer hace unos días, en sus redes sociales, el anuncio de que en diciembre cerrarán sus puertas. ¿Y saben por qué es triste? Porque es un lugar que se convirtió en un básico para los intelectuales y entusiastas de la producción audiovisual en Yucatán. 

Y es que es una maravilla llegar y encontrar una serie de productos artesanales. O una amplia colección de los libros de Elena Poniatowska en venta y poder empezar a leer en ese momento, en la sala de lectura o en algún rincón del patio adaptado como pequeño restaurante. O ver una película en la sala al aire libre o acostado en una hamaca, sin preocupaciones. 
Pero lo más increíble de todo es la posibilidad de vivir la cultura caminando, encontrándote con el caricaturista Trino, platicar con González Iñárritu sobre alguna de sus producciones, o saludar al mismo Lorenzo Hagerman, cineasta con una gran carrera. Y bueno, qué tal la sorpresa de voltear y ver a nuestra Elenita Poniatowska ahí sentada, tranquilamente atendiendo a todo el que se quiera acercar a saludarla, felicitarla y tomarse fotos con ella.  

Da mucha tristeza ver que lo que, me imagino, empezó con la idea de tener un espacio cultural accesible a cualquiera, sin pretensiones y sin burocratismo, ahora tenga que cerrar. 

La escena cultural es tan amplia y diversa, que da un poco de coraje e impotencia ver las cantidades que se gastan en eventos como el Festival de la Cultura Maya, que este año tiene un alto número de artistas cubanos y poca participación de artistas mayas, y el poco apoyo que reciben lugares y movimientos como el que La 68 quiso promover. 

Si usted no conoce el lugar, lo invito a que lo visite y lo disfrute. Ojalá quienes mueven la cultura en el Estado retomen el concepto y se abran más espacios para el cine independiente y la producción y exhibición de documentales. Hay gente muy valiosa en ese ámbito viviendo en Yucatán, que ya deberían estar explotando, en el buen sentido de la palabra. La escena cultural de Yucatán no es nada más de trova y teatro regional. Y si duda que la gente va a responder a otras expresiones artísticas, recuerde los llenos en las exposiciones de Dalí, Kahlo y Rodin.

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