21 de Octubre de 2018

Opinión

Anarquismo, palabra ofendida

Anarquismo, anarquía y acracia son tres palabras que, con matices, significan lo mismo: la confianza en la bondad intrínseca del ser humano.

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El anarquismo no es anárquico, no obstante que su origen etimológico sea el de ausencia de principios, de autoridad (a- sin y arqué- principio, norma, ley, mandato). Ni sus más exaltados promotores llegaron al sinsentido de eliminar toda autoridad, sino que preconizaban la prevalencia del individuo sobre el Estado. El primero que se declaró anarquista, Joseph Proudhon, definió el anarqusimo o anarquía como “una forma de gobierno (ojo) sin amo ni soberano”.

Anarquismo, anarquía y acracia son tres palabras que, con matices, significan lo mismo: la confianza en la bondad intrínseca del ser humano –el buen salvaje de Rousseau seria su antecesor– que no necesita del Estado para llevar una vida ordenada, progresar, crecer y generar bienestar social, para portarse bien en sociedad. No es “ausencia de norma”, “ausencia de autoridad”, sino autorregulación, autocontención, capacidad del ser humano de darse gobierno por sí mismo, sin que haya un aparato (una superestructura) que se lo imponga desde fuera.

El anarquismo es un movimiento político, que compartió origen con el comunismo, del cual se distanció pasado el tiempo, pero con el cual compartía su crítica al capitalismo. El siglo XIX lo vio nacer en el seno de sociedades poco industrializadas de Europa –España. Italia, Rusia–, donde algunos sectores radicales se inclinaron por la acción violenta y el terrorismo.

Sin embargo, su sustento ideológico no es la acción violenta, al menos no así lo concebía Proudhon, quien proponía un proyecto de sociedad donde la producción se realizara en pequeños talleres independientes dentro de un tejido social pluralista basado en la honestidad, la dignidad y el trabajo. Aunque rechaza el colectivismo y el papel del Estado, considera que es indispensable la existencia de un agente regulador que proteja los intereses individuales. El anarquismo, como vemos, está fundado en el trabajo manual, la producción artesanal y la honestidad y el respeto a la persona.

Proudhon (1809-1865), a quien algunos consideran padre del anarquismo, escribió un libro: Sistema de las contradicciones económicas o filosofía de la miseria, en el cual proclama un “socialismo libertario” y declara que la sociedad ideal es aquella en la que el individuo tiene el control sobre los medios de producción. En este sentido, se opone al marxismo y el comunismo, ya que considera que en dichos sistemas el hombre pierde su libertad; el propio Marx replicó un año más tarde a las teorías de Proudhon en el libro titulado Miseria de la Filosofía.  Proudhon era un brillante intelectual.

Esto expuesto, pregunto: ¿pueden llamarse anarquistas (anarcos, se dicen) los grupos violentos que, embozados, atacan bienes propiedad de todos y destruyen instalaciones de propiedad privada?

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