16 de Octubre de 2018

Opinión

Aprendiendo a vivir

Ojalá sean sensibles los políticos ante un pueblo empobrecido por un mal gobierno empeñado en gobernar contra el pueblo.

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En charla de café, le preguntaba a un amigo que si la época de vacas gordas en E.U.  es sinónimo de vacas flacas en México y la respuesta fue: no.

Es difícil entender la economía  mundial por ser tan complicada y llena de acertijos, pero también es pésimo pensar que, si a nuestro vecino le va bien a nosotros nos va mal. Es infantil pensar que el precio del petróleo no nos iba a afectar. ¿Qué, acaso los que diseñan el presupuesto no se percataron? Había muchas señales de que el precio se desplomaría,  pero fue más cómodo  explotar a los mexicanos con una indexación mensual y pasarse al lado de los corruptos funcionarios.

El resultado: una pésima planeación sobre falsas expectativas te lleva al desastre. Se ha tenido que modificar la inversión, se recortarán gastos y tendremos una economía, no de guerra, pero cerca de ella. Ya lo dijo el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens: la caída en los precios del petróleo no es de meses, va a durar varios años. 

¿Quién va a sufrir? Indudablemente el pueblo. ¿Qué se está haciendo para paliar la economía? Otra solución simple: perder competitividad frente al dólar. Somos una economía pegada con saliva de loro y ajena a la tendencia  mundial, que se fijó metas para recaudar  impuestos directos como el IVA en alimentos y medicinas y en una marrana reforma fiscal  donde la factura electrónica se ha convertido en un  simple contrarrecibo de pago.

El dólar es la moneda fuerte en el mundo, y no es de ahora; la gente atesora dólares, no hay otra moneda más  segura, ni el euro que hoy está convertida en una moneda más. 

Ojalá sean sensibles los políticos ante un pueblo empobrecido por un mal gobierno empeñado en gobernar contra el pueblo. 

Hablamos del tren  transpeninsular, cuyo proyecto fue cancelado definitivamente por no ser rentable. Si el tren hubiera tenido destino final en el aeropuerto de Cancún y por el otro lado en Coatzacoalcos, habría sido rentable, pero a Punta Venado sería un fracaso. Pero ya está fuera de discusión gracias a las pocas ganas con que se planeó. Además, lo harían chinos y a E.U. no le gusta compartir  territorios.

Y todavía le falta al peso caer más, ceder más frente al dólar. Aumentarán los precios, los desempleados, la inseguridad, los asaltos y toda clase de delincuencia. El gobierno, que maneja a su antojo, y ojalá no sea por adivinos, la economía del país, debería rectificar en las leyes que no funcionan y aplicar aquellas que ya dieron resultado en otras partes del mundo.

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