16 de Octubre de 2018

Opinión

El arte de amargarse la vida

Si cada mañana tienes en la boca la frase: “Piensa mal y acertarás”, vas condicionando tu cerebro a que se programe para tener un mal día.

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“Nada tiene más poder sobre el cuerpo que las creencias que ocupan nuestra mente”. En este año que comienza sería bueno que empezáramos por analizar la frase anterior. Tu peor enemigo y el que más te puede dañar eres tú mismo, pues si no controlamos nuestros pensamientos y emociones, éstas terminan por destruirnos.

Si cuando despiertas ves todo con mentalidad negativa y crees que nadie te quiere y es digno de tu amor. Si sólo buscas las ofensas que te hicieron tus semejantes y no tratas de olvidar y perdonar. Si cada mañana tienes en la boca la frase: “Piensa mal y acertarás”, vas condicionando tu cerebro a que se programe para tener un mal día. Empiezas a buscar en cada momento lo negativo y lo malo, ocasionando que te salgan las arrugas en la cara, tu cabello empiece a encanecer y tu rostro quede con el aspecto de una pepita de mango agria.

Con esos pensamientos de creerte el peor de todos los hombres, de no perdonarte y sentir que nadie te puede querer, dañas tu autoestima y te lesionas el alma. Si cuando alguien que te quiere te da un consejo positivo y le respondes con gritos, sin escuchar sus motivos, pues te sientes el más inteligente, es cuando tu pesimismo alimenta tu soberbia.

Te sientes un desgraciado y buscas amor, y no te das cuenta que el amor que tú estás buscando te está buscando a ti en ese mismo instante, pero tu derrotismo, pesimismo y autodestrucción no te dejan vivir. No se te olvide: La adicción comienza por buscar algo bueno en el lugar equivocado. Quieres ser feliz y se te ha olvidado conectar tu vida con Dios; deseas una superación personal y sólo enriqueces tu cuerpo y tu mente.  ¿Y tu alma dónde queda? 

Cuando metes a Dios en tu vida cada mañana al levantarte sientes su amor, tienes la confianza de su apoyo, y te das cuenta que no estás solo. Es cuando le das gracias por el calor y le agradeces el frío; cuando empiezas a buscar no quien te quiera, sino a quién querer, y empiezas a comprender que esperar las cosas es incluso mejor que tenerlas, pues el que a Dios tiene ...¡nada le falta!, sólo Dios basta.

Qué bello es ver un rostro amable en esos días nublados, pues nos iluminan con su entusiasmo; rostros que sentimos que nos estimulan, en lugar de juzgarnos; personas que saben que la vida es para vivirla y no para sufrirla, pues buscan lo bueno de lo malo aún en el dolor. Bien dice Spinoza: “No estoy contento por haber triunfado, he triunfado porque estoy contento”.

Ahora que este mes de febrero empieza, no esperemos que llegue la alegría: vamos a fabricarla con nuestra mente, tiene que salir de nuestro corazón y no venir desde fuera. Con optimismo y amor este mes y todo el año será increíble. Todos tenemos problemas y contratiempos, pero una mente positiva todo lo logra con el valor de hacer un cambio en nuestras actitudes.

A menudo una prueba de valor no consiste en morir, sino en vivir. La frase de Paul Watzlawick es correcta: “Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida a propósito, es un arte que se aprende”.

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