22 de Septiembre de 2018

Opinión

Un asunto grave

El Congreso del Estado debe legislar para incluir a los matrimonios entre personas del mismo sexo en las leyes vigentes.

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Si hay algo que los ciudadanos odiamos es la burocracia. En algunos casos se trata de dar unas vueltas y entregar unas copias de más; en otros casos se convierte en algo más grave, como la discriminación.

Cuando la gente lucha por sus derechos, el camino normalmente es largo y tormentoso y, cuando todo falla, siempre queda la esperanza de la objetividad y experiencia de los magistrados del Supremo Tribunal de Justicia. Y es que la percepción es que ellos son la voz de la sabiduría que no se deja llevar por creencias personales, sino por la verdad y la justicia. 

Esta semana, en Yucatán, nos dimos cuenta de que esa voz de verdad y justicia no es lo suficientemente fuerte y aún reina la mentalidad moralista y antigua, en la controversia con respecto a que el Congreso del Estado debe legislar para incluir a los matrimonios entre personas del mismo sexo en las leyes vigentes. 

Los magistrados Ricardo Ávila, Jorge Rivero y Luis Felipe Esperón dijeron que no era competencia del Tribunal porque era un asunto de carácter procesal y no de precedente, por lo que debe resolverse por otra vía.

Esto, a pesar de que la exposición del magistrado Santiago Altamirano presentó un análisis y antecedentes exhaustivos y que el magistrado Marcos Celis explicó de una manera coloquial y sencilla por qué debía votarse a favor: porque hay discriminación. Así de sencillo. Y es que pareciera que a los magistrados se les olvidó que, erigidos como Tribunal Constitucional, es su deber garantizar y cuidar que se cumpla la Constitución Política, por encima de todas las demás leyes y constituciones y que, precisamente en el artículo primero establece que queda prohibida toda forma de discriminación. 

Con siete votos en contra y cuatro a favor, se perdieron la oportunidad de hacer historia, pero sobre todo, de hacer lo que debían hacer.  

La gente que estaba ahí, que era mucha, quedó decepcionada por la sentencia, pero sobre todo por la forma en que desecharon el caso, como lavándose las manos, como si fuera algo que no les interesa.

Lo que sí me gustó mucho fue escuchar a Marcos Celis. Su exposición fue clara y cercana, al alcance de todos. Debería hacerlo más seguido, dar charlas para entender el quehacer del derecho y del Tribunal y acercarlo más a la ciudadanía. 

Chisme de elección: ¿Qué tal la candidatura de Carmelita Salinas? ¿Y qué tal con las declaraciones defendiendo la decisión? Eso sí, no podemos acusarlos de no respaldar a sus candidatos.

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