20 de Noviembre de 2018

Opinión

Atole con el dedo

El concepto de ADN del PRI es complicado para uno que medio lee, ahora hay que pensar cómo se va a explicar en las comisarías y en los municipios mayahablantes.

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Si en algo estamos de acuerdo todos es que, en Yucatán, las tradiciones tienen un lugar primordial. Y sí, está padrísimo que se reúnan a comer y que hagan el pib en familia…, pero ya da flojera estar escuchando lo mismo desde hace seis años, ¿no cree?

Y es que con todo lo que está pasando a nivel nacional y el desencanto que ha generado el PRI en la Presidencia, lo que más se necesitaba era algo nuevo, revolucionario, con el fondo de las tradiciones, pero con la modernidad y el apoyo de lo logrado por los gobiernos priistas locales, que son muy bien calificados, por cierto. 

Y a cambio recibimos la campaña más confusa que se ha tenido, reciclada no sólo de hace cinco campañas atrás, sino del movimiento perredista Alternativa Democrática Nacional (ADN) a nivel federal, que hasta usa el mismo logo de la cadena genética, que tampoco es muy innovador (basta con googlear ADN para comprobarlo). 

De por sí, el concepto de ADN es complicado para uno que medio lee, ahora hay que pensar cómo se va a explicar en las comisarías y en los municipios mayahablantes. 

Este no es un tema menor y es para estar francamente preocupados. Tantas campañas enfrascados en lo mismo ya han dejado resultados. Las primeras funcionaron muy bien, las más recientes funcionaron muy mal y el abismo entre la realidad ciudadana y la que presentan los partidos es cada vez más grande. Otra vez tenemos campañas pensadas para un grupo muy pequeño de la población estatal y, otra vez, vamos a tener campañas enfocadas en uno o dos candidatos. 

De hecho, dice la raza (entiéndase por el grupo de grillos con los que he platicado) que vamos a tener varias campañas alternas: la de Nerio Torres, las de Mauricio Sahuí (Marisol Sotelo y Antonio Homá), las de Víctor (Celia Rivas y Verónica Camino) y las demás (entiéndase por los candidatos de los municipios que nadie pela). 

La buena noticia es que, hasta ahorita, no se ha marcado la pauta para cerrar todos los discursos diciendo que con el ADN cohesionado van a ganar. Y si acaso piensan hacerlo, no estaría mal incluir entre los artículos promocionales unos cuantos diccionarios. 

Chisme de elección: Pues que estuvo chistoso el registro de los candidatos a diputados locales del PRI, porque había dos que tres que nadie sabía quiénes eran; que Celia Rivas no se dejó robar cámara por nadie, manteniéndose siempre hasta delante y alentando a la gente a corear su nombre; y Manuel Medina presentándolos a todos cuando él debió registrarse ese día, como uno de los mejores representantes jóvenes que tiene el partido. Y por el lado de los federales, resulta que en el Distrito IV van a ir en alianza el PRI y el PVEM con Panchito Torres, quien ahora será verde (el chiste ese del diputado sandía ya está muy gastado). Así las cosas.

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