Autoimagen en el envejecimiento (3 de 4)

Reprogramemos nuestro subconsciente; cambiemos las opiniones, creencias y convicciones sobre nosotros mismos que sean destructivas.
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Ya vimos que en nuestra fotografía interior conviven –al mismo tiempo- imágenes constructivas con imágenes destructivas de nosotros mismos. Esta sui géneris convivencia es la que nos genera ideas y emociones contradictorias, certeza e incertidumbre, confianza y desconfianza, incluso amor u odio hacia nosotros mismos. 

Pero no se preocupen mis mozuelos, hay tres buenas noticias al respecto:

1º. Nuestra autoimagen es la clave para un envejecimiento feliz y exitoso.
2º. Tenemos todo el poder de cambiar lo que queramos cambiar de nuestra autoimagen y, por tanto, de llegar a querernos -bien y mucho- a nosotros mismos.  
3º. Todos los modelos de personas exitosas en los que podamos pensar tienen en su autoimagen tres ideas claras y fuertes en común: 

• yo puedo cambiar las ideas destructivas por ideas constructivas sobre mí mismo, 
• no me importa el tiempo y el esfuerzo que me lleve hacerlo 
•  yo lo voy a lograr. ¡Y lo logran!

Jovencitos, reprogramemos nuestro subconsciente; cambiemos las opiniones, creencias y convicciones sobre nosotros mismos que sean destructivas.

Rompamos muros y limitaciones subconscientes acerca del envejecimiento, y comprobemos que la juventud cronológica NO es la dueña absoluta ni del bienestar ni del éxito.