15 de Diciembre de 2017

Opinión

Ayotzinapa, Normal Rural

Las Normales Rurales que deben formar con sentido social a las infancias campesinas, destino ineludible del país, cuyo rescate debería ser consigna principal en un movimiento que tiene la pobreza como una causa del crimen.

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Soy hijo de maestros con formación normalista. Nací en Santa María la Ribera, en el DF, a una cuadra del edificio del SNTE, en cuyo auditorio fui por primera vez al teatro. Uno de los mayores orgullos para mi padre fue haber dado clase a los más pobres, en la España rural anterior a la República.

La política de Estado en contra de las Normales Rurales que bebieron el ideal socialista del Artículo 3º. cardenista y fueron condenadas a morir de inanición por los gobiernos del PRI desde Ávila Camacho me es especialmente cercana y dolorosa. Se han resistido a morir y han producido héroes al tiempo de padecer la asfixia y la muerte absurda como en Iguala. 
Es el otro extremo de la tragedia. Ya me referí aquí a la guerra contra las drogas. 

Las Normales Rurales que deben formar con sentido social a las infancias campesinas, destino ineludible del país, han sido cada día más depauperadas y su rescate debería ser consigna principal en un movimiento que tiene la pobreza como una causa del crimen incalificable.

Debería exigirse el fortalecimiento económico, académico y, en una palabra, institucional que respetara su ideario original, no sólo para apagar un fuego sino porque es una necesidad y un derecho del país entero. Ojalá que la comprensible y compartida indignación por el crimen no vaya a quedar en “trending topic” y la movilización en inicio de campañas electorales de quienes sepan usufructuarlas, sino que siga contra una política que lleva décadas.

Estas cuestiones son el tema de la tesis de maestría del Pino, Salvador Martínez della Roca. Por eso, ahora que es “in” llamar a la Toma del Palacio de Invierno (o al Incendio del Reichstag ya se verá), me pongo políticamente incorrecto y prefiero dar un voto de confianza para el gobernador interino de Guerrero y su titular de Educación, justamente el Pino. Ortega y el Pino tienen poco tiempo para comenzar lo que debería convertirse en una política de Estado a favor de las Normales Rurales.

El Pino no sólo ha teorizado sobre el tema, ha trabajado en Ayotzinapa. Parte de Gramsci en su tesis y de sus “Notas sobre Maquiavelo” toma estas palabras que son especialmente aplicables a las Normales Rurales:

“La escuela como función educativa positiva y los tribunales como función educativa represiva y negativa son las actividades estatales más importantes”.

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