13 de Noviembre de 2018

Opinión

Baches como calamidad

Como nunca en su historia, Chetumal –capital del estado – tiene calles muy dañadas que dificultan el flujo vehicular...

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Como nunca en su historia, Chetumal –capital del estado – tiene calles muy dañadas que  dificultan el flujo vehicular, sin que calles y avenidas vitales escapen a este flagelo intensificado por la temporada de lluvias. 

Por ello el de los baches es el problema número uno en el sur, sin que otros flancos dejen de tener enorme importancia y sean de urgente solución, como el transporte urbano, los lotes baldíos repletos de maleza, la inseguridad y la basura.

Poco más de mil millones de pesos necesita el Ayuntamiento capitalino para reparar las calles de todo el municipio, recursos que no están disponibles y de los que no puede echar mano el alcalde Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien enfrenta desafíos en todos los frentes y mucho más.

Los conductores tienen que hacer mil y un peripecias para eludir al máximo estos baches, maniobrando para que sus unidades no sean tan afectadas cuando el daño abarca toda la calle.

Pero recordemos que el Ayuntamiento capitalino tiene abiertos muchos frentes que debe atender, más allá del complejo problema de los baches que pone contra la pared a la autoridad municipal, cuyos bolsillos están tan exprimidos que el pago de la nómina ha llegado a ser presumido como un logro impresionante, cuando este asunto era rutinario incluso en el trienio de Andrés Ruiz Morcillo.

Aparte de ser una tarea titánica en todos los sentidos, el bacheo debe ser efectuado con el máximo de calidad para que no se convierta en el cuento del nunca acabar. La opción del “frijol colado”, que consiste en dar una pintadita al bache para que siga convertido en un dolor de muelas intermitente, debe ser desechada con criterios de ahorro porque las arcas públicas ya no están en condiciones de aguantar este tipo de gastos tan significativos.

Por lo pronto, los baches figuran ya en la agenda de prioridades de algunos alcaldes, comenzando por Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien enfrenta persistente presión social por este incómodo expediente de temporada. 

Hay que tomar en cuenta que la temporada de lluvias continúa, con precipitaciones programadas que acentúan el problema de los baches, al convertirlos en trampas de cuidado que pueden afectar severamente al vehículo, precisamente cuando muchos de sus dueños no andan muy bien que digamos en su economía.

Esta calamidad de los cráteres debe ser atendida y superada para involucrarnos en los problemas de largo aliento que justifican la vigencia de las autoridades municipales. Porque son expedientes que están a la vista, afectando la calidad de vida de todos los sureños.

Se trata del estado del lugar donde habitan, y que se encuentra en deplorables condiciones sin que haya un plazo para revertir esta situación tan irritante que tiene a muchos al borde del colapso.

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