21 de Septiembre de 2018

Opinión

El bien y el mal

Hablar del bien y del mal nos trasladaría a enumerar una serie de juicios de valor para delimitar qué cosas, qué objetos y/o qué personas tienen uno u otro adjetivo.

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Juicios de valor: Hablar del bien y del mal nos trasladaría a enumerar una serie de juicios de valor para delimitar qué cosas, qué objetos y/o qué personas tienen uno u otro adjetivo. 

Lo bueno y lo malo: Al referirme en esta columna a lo bueno o malo será con la finalidad de hablar sólo de las conductas de las personas, el resultado de éstas y claro sus efectos. Históricamente han existido definiciones de ambas y para entender esas definiciones tendríamos que conocer las circunstancias que circunscriben a las personas que las hicieron.

Hombre bueno: Una de ellas es la de Jean-Jacques Rousseau, en la que claramente señala que para él: “El hombre es bueno por naturaleza”, definición claramente ligada a los momentos que dicho pensador vivió en esa época.

Humano malo: Tampoco queda atrás el pensamiento de Thomas Hobbes, quien definía que “el ser humano es malo por naturaleza”, tal interpretación se contrapone al pensamiento de Jean-Jacques Rousseau y seguramente también deviene de las circunstancias, condiciones, vivencias, experiencias de ese pensador.

Circunstancias: Ambos extremos ameritan un profundo análisis en dos sentidos: uno acerca de una interpretación subjetiva, que sólo se podría obtener con una profunda investigación acerca de la vida de ambos pensadores y el otro, una interpretación objetiva, misma que podría concentrarse en las circunstancias históricas por las que atravesaba el ser humano de esa época, y que tenía efectos en el comportamiento social, cuyo reflejo fueron las ideas de tan reconocidos pensadores.

Las conductas: Hoy nuestras circunstancias y conductas sociales son otras, el conglomerado social es otro, la información acerca de distintos hechos la podemos obtener de manera más clara, más documentada, más inmediata, pero sobre todo de manera más ágil. Difícilmente un suceso puede quedar oculto, una conducta pueda quedar en secreto, un acto indebido pueda ser enterrado, ya que todo comportamiento humano termina divulgándose instantáneamente.

Daño: Hay diversidad de conductas del hombre, de las personas, de los ciudadanos, y  la posibilidad de obtener una nutrida variedad de ejemplos sobre esos sucesos, sobre todo acerca de los que nos causan daño.

El principio: Ejemplos de la situación actual de la conducta del hombre hay en materia de salud, económica, de derechos,  oportunidades. ¿Entonces la conducta del hombre está dedicada hoy a hacer daño? O ¿cómo podríamos interpretar el comportamiento de la naturaleza, de las nuevas enfermedades, de la situación económica, de la descomposición social, de la pérdida de valores, la falta de principios, absolutamente todo lo que nos hace daño después de la intervención del hombre?

¿Un buen principio sería acaso cambiar las circunstancias que nos rodean, para dejar atrás lo que nos hace daño, para alejar el mal y atraer el bien, y convertirnos en mejores personas?

Les dejo mi reflexión: “El hombre ni es bueno ni es malo por naturaleza, son las circunstancias que lo rodean las que lo definen”.

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