19 de Enero de 2018

Opinión

Borge, dulce o truco

Dulce o truco, truco o trato (trick-or treat en inglés) es una actividad de Halloween en la que los niños recorren disfrazados su vecindario...

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Dulce o truco, truco o trato (trick-or treat en inglés) es una actividad de Halloween en la que los niños recorren disfrazados su vecindario, citando la tradicional frase. El truco es una amenaza de susto, travesura o maldad a los dueños de la casa en el supuesto de que no se proporcionen golosinas. El ex gobernador Roberto Borge amenazó con truco si no había dulce o trato.  

El domingo 23 Borge Angulo pretendió desatar los demonios bíblicos en su twitter. Un día antes el diputado federal José Luis “Chanito” Toledo, había invitado al gobernador, Carlos Joaquín González, al evento privado que organizó en esta ciudad para celebrar con Daniela Vara su aniversario de boda. Los mensajes, que constan de varios pasajes tomados del Libro Santo, hacen alusión –según los entendidos de la Biblia– a la traición, a la decepción y a la advertencia y según los tratadistas de la ciencia política, iban dirigidos como dardos envenenados a la osamenta de quien fuera su delfín a la gubernatura en el pasado proceso electoral.

Como no queriendo atribuirse palabras que luego los periodistas pondrían salidos de su propia boca, Borge buscó ayuda divina en los profetas Isaías, Ezequiel y Daniel, sin dejar fuera de su selección natural al apóstol Lucas (que por cierto tiene nombre parecido al de un personaje calvo que aparecía en la serie “Los Locos Adams”). De esa manera, si el mensaje era interpretado de manera incorrecta, el Hermes quintanarroense podría, como Pilatos, lavarse las manos, echarle la culpa a los santones y de pasadita hacerse el “Tío Lucas” (el gracioso, porque de tonto no tenía un pelo el inolvidable actor ya fallecido). 

Como chiste o broma, los mensajes bíblicos lograron su objetivo: le erizaron la piel a uno que a otro ingenuo. Pero no al propio “Chanito”, quien muy sereno enfatizó en La Sobremesa, con Jorge González Durán y Julio César Silva, que “no puedes irte por la vida comprando pleitos que no son tuyos” y tras reiterar que es tiempo de construir puentes, demostró que también ha leído la Biblia al sentenciar atinadamente que “los tiempos de Dios son perfectos”.  Acotó que le gustaría ser líder nacional de su Partido, el PRI.

Respecto a Borge, definió muy claramente su postura: “le tengo un gran aprecio” y “no seré yo quien juzgue sus actitudes”. En español fino y preciso: “Que vaya con Dios”. De esa manera la amenaza vertida por el ex mandatario quintanarroense, en el sentido de que “el diablo ha descendido con gran ira sobre los moradores de la tierra y del mar” (Apocalipsis 12:7) pareció quedar sepultada: prevaleció la cordura y la sensatez del joven legislador, definió muy bien su futuro rol como actor importante del acontecer político y dejó en claro que por sobre los intereses personales y partidistas se imponen los de construir una nueva historia para Quintana Roo. Si el diablo descendió, lo hizo en solitario. 

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