23 de Septiembre de 2018

Opinión

Buen tiempo

El nuevo horario para Quintana Roo lleva a la realidad un pendiente de la industria que durante muchos años se aplazó por reservas políticas pero que al fin...

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El nuevo horario para Quintana Roo lleva a la realidad un pendiente de la industria que durante muchos años se aplazó por reservas políticas pero que al fin, con la determinación que caracteriza el liderazgo del gobernador Roberto Borge -uno de sus principales impulsores- empieza a dar más sol al sector.

A pocos días que entró en vigor y con algunos ajustes de último momento como la entrada escolar, el reloj de Caribe mexicano puede convertirse en una muestra más de que es necesario romper esquemas, no pocas veces enfrentando resistencias, para lograr cambios de fondo con posibles beneficios a largo plazo.

Ya en los últimos años voces empresariales convocaban el debate de opiniones para lograr mover el huso en busca de consolidar el sello distintivo y de calidad “sol y playa” para el multi destino.

Sin embargo fue hasta ahora que se tomó en serio con el apoyo también desde el Congreso local, cuando lo encabezaba José Luis “Chanito” Toledo Medina, para que desde la Federación se hiciera ley.

Aunque aún son pocas las semanas de que entró en vigor la nueva medida, ya empiezan a verse beneficios con tardes “más largas” de sol que llevarían a captar mayor derrama en centros de consumo así como elevar permanencia y satisfacción de visitantes con el esperable impacto positivo para los trabajadores.

Siempre llevará algo de polémica un cambio de este tipo que aspira a ser estructural; ya de muchos años atrás, en el centro del estado, Carrillo Puerto por ejemplo, había resistencia incluso a los movimientos de horario decretados por el Gobierno federal con explicaciones de aprovechamiento de energía.

Pero sin duda ha valido la pena llevarlo al cabo y evaluar resultados, hacer los ajustes pertinentes, como en el caso de las clases y sentar bases para una mejor operación de los destinos y con ello se esperaría también en su impacto social.

Es una prueba de cómo los turisteros, encabezados por el propio gobernador Borge, están moviendo las fichas de la competitividad tan reclamada en el panorama internacional para no dormirse en los laureles del éxito.

Barcos Caribe.- Y no es un caso aislado, otras cosas claves, que parecían inamovibles, están cambiando, como el surgimiento de una nueva naviera en Cozumel, que ofrece un precio más accesible para enlazar con Playa del Carmen, después que durante mucho tiempo y con férrea resistencia de las empresas que llegaron antes, el costo del ferry resultaba un talón de aquiles para el desarrollo turístico de la isla. Mucha gente se quedaba en Playa o se abstenía de cruzar a Cozumel sólo de pensar en el precio de los pasajes de barco.

Tampoco es un tema exento de polémica, pero puede ser otra demolición de obstáculos que estarían frenando nuevas oportunidades en Quintana Roo y que, en atención a antiguos cacicazgos, eran muy difíciles de lograr.

Al irse confirmando novedades importantes para el sector, como el huso horario, o una opción más accesible de ferry para Cozumel, también se afianza el buen tiempo que representan para la industria, las decisiones que respalda Roberto Borge.

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