21 de Septiembre de 2018

Opinión

Caminando por Mérida

La Bicirruta se ha convertido en un hermoso espacio de convivencia de gente de todas la edades y todas las clases sociales.

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Cada semana son muchos los temas sobre la ciudad y su medio ambiente que me gustaría abordar, pero casi siempre son los problemas cotidianos los que enmarcan mis artículos. En éste, la temática está definida por eventos vividos este fin de semana que hicieron mella en lo que quería comentar, ya que fueron cosas que debemos mejorar para beneficio de todos, especialmente de la imagen de nuestra Mérida.

En primer lugar está la inseguridad de todas nuestras aceras, en este caso especialmente por accidentes peatonales que ocurren en el Paseo de Montejo por las condiciones del piso de sus aceras, en donde las caídas afectan a personas de todas las edades, especialmente los domingos por la elevada afluencia de visitantes; mucho impactó el caso de una joven madre que paseaba con su bebé en brazos y tropezó por las irregularidades de la acera, lastimándose fuertemente por proteger a su niño. En el proyecto de rescate del Paseo de Montejo éste es un tema indispensable.

La Bicirruta, proyecto impulsado por el Plan Estratégico, se ha convertido en un hermoso espacio de convivencia de gente de todas la edades y todas las clases sociales, incluso turistas y extranjeros, razón por la cual merece su continua mejora y vigilancia para evitar la presencia de bicicletas en las aceras.

El domingo el Paseo de Montejo fue el tramo final del Triatlón Internacional y a muchos les impactó el hecho de que cuando aún no arribaban todos los competidores se abrió la circulación vehicular, poniendo en riesgo la seguridad de varios, algunos de los cuales optaron por abandonar la competencia; esto me hizo recordar lo ocurrido en una olimpiada cuando un maratonista, el único representante de su país en todas las competencias, se lesionó corriendo y tuvo que seguir hasta la meta caminando lentamente y hasta que terminó las calles permanecieron cerradas a la circulación.

Deberíamos hacer lo mismo para consolidarnos como una capital del deporte: no es cuestión de horario sino de tiempo de competencia y respeto a todos los atletas.

Mérida es una ciudad única a nivel nacional, pero es preciso que en todos sus necesarios proyectos de mejora continua tengamos siempre una visión de integralidad y respeto a los derechos de todos.

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