17 de Julio de 2018

Opinión

Candidatos angelicales bajan a la tierra

Como en todo el país, a partir de este domingo los candidatos a diputados federales por los tres distritos de Quintana Roo inician sus campañas para intentar seducir a los electores...

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Como en todo el país, a partir de este domingo los candidatos a diputados federales por los tres distritos de Quintana Roo inician sus campañas para intentar seducir a los electores que oscilan entre el voto duro, la indefinición, decepción, el  hartazgo, rechazo y los oídos insensibles a las serenatas con las que este ejercito de candidatos promete depositar luna, estrellas y constelaciones a un costado de la cama. 

Debemos prepararnos para soportar un bombardeo descomunal que nos ofrecerá candidatos hasta en las circunstancias más inaceptables, incluida la famosa sopa: Prensa, radio, internet, espectaculares, whatsapp, visitas domiciliarias, entrega de trípticos y otros recursos propagandísticos.

En esta situación el candidato se desenvuelve como un ser todo corazón: angelicalmente sensible ante la fatiga de la anciana vendedora de golosinas, indignado al contemplar los pies descalzos y polvosos del niño que carga su costal de naranjas para la venta, redentor ante el sufrimiento de los pacientes que hacen antesala en hospitales, reencarnación de Juárez y Madero en temas de honradez y democracia.

He tenido la oportunidad de contemplarlos en esta etapa y son un flan con piernas, ya que hasta la Madre Teresa de Calcuta –desde los cielos – y el Dalai Lama son azotados por la envidia. 

El candidato –en un proceso electoral anterior– visita una colonia donde todo es fuente de reclamos y promesas. Y entonces clava la mirada en una señora de 80 y tantos años que sacó agua del pozo y la vierte en una cubeta amarillenta. Ella se limpia el sudor con un trapo de mil batallas y el esfuerzo se dibuja en su rostro marchito cuando intenta levantar la cubeta con el ansiado líquido.

Pero el candidato se desprende del grupo y en 10 zancadas intercepta a doña Epifanía: “Mamita, esto no es para ti. Permíteme”.  Y el caballero avanza 50 metros con la cubeta, hasta la casucha de esta viejecita la mar de agradecida con ese angelito que en corto le obsequia 100 pesos para la papa.

Un detalle: el fotógrafo y el reportero del candidato se desplazaron a la misma velocidad para obtener este material que será enviado a los diarios con los que pactaron convenios. “Toribio es sensible ante el dolor de los ancianos”, publican cinco a seis periódicos por encargo, sin cambiar una coma al boletín y destacando la misma foto del candidato querubín, a quien nada importó mojarse los zapatos y batirse en el lodo con tal de echarle mano a Doña Epifania.

Los candidatos prometen un nuevo comienzo, conscientes de que la Cámara de Diputados ha defraudado sistemáticamente a todos los mexicanos, ya que es un poder endiabladamente caro que todo lo decide a espaldas de la población.

“Cambiaron el huso horario y no nos consultaron, y los niños van a oscuras y con sueño a la primaria”, interviene Doña Matilde, madre de siete chamacos y dedicada a la venta de tamales para complementar el raquítico sueldo de su esposo, quien es despachador de combustible en una de tantas gasolineras de Chetumal.

Responde el candidato, en esta escena de la vida irreal:

“Amiga Matilde. He seguido muy de cerca los reclamos de ustedes, y comparto su rechazo. El diputado debe ser un representante popular porque no se manda solo. Ustedes nos dan la oportunidad de representarlos y solo a ustedes nos debemos. En decisiones como estas los diputados no deben decidir por sus pistolas, sino que deben tomar el pulso de la gente, para hacer lo que el pueblo pide”.

“Comprueba que no miento”

“Si me das el voto de confianza, yo no te voy a defraudar y en temas como este del huso horario bajaré a mi distrito para conocer el sentir de la ciudadanía. Empeño mi palabra y te estoy mirando a los ojos. Comprueba que no miento como otros”.

Los candidatos a las diputaciones federales han basado sus ofertas de campaña en promesas que en contadas ocasiones cumplen, y que con el recurso obligado en esta travesía. En el segundo distrito, con cabecera en Chetumal, el PRI marcha invicto y es el rival a vencer.

Su candidata es Arlet Mólgora Glover, quien ha sido blindada por una maquinaria que domina con los ojos cerrados cada detalle de los procesos electorales, detectado flancos vulnerables para neutralizarnos al ritmo de la campaña.

Arlet Mólgora es diputada local del PRI con licencia, y cuenta con experiencia en temas administrativos. Su incursión en política partidista es reciente.

Las ofertas son muy interesantes en este distrito, comenzando por una novedad: el lanzamiento del ex alcalde priista chetumaleño, Andrés Ruiz Morcillo, quien como candidato independiente  hará frente al partidazo que lo postuló como candidato a la presidencia municipal de Othón P. Blanco en 2008.

Incluye al empresario chetumaleño Mahmud Chnaid Novelo, candidato externo del PAN a la diputación y que por vez primera navega estos rápidos, inscrito en este deporte extremo. Y a diferencia del PRD, el blanquiazul no ha abandonado del todo esta plaza capitalina.

Domingo Flota Castillo –ex alcalde de José María Morelos– es candidato del PRD. El ex diputado local ya fue alcalde de Morelos postulado por el PRI, y en 2010 triunfó para ocupar esa silla a partir de 2011, pero como candidato opositor. Así que el señor Flota ya sabe de estas batallas.

Mauricio Morales Beiza ya fue candidato del PT a la diputación federal, y va por la revancha. Fue derrotado en 2012 por el priista Raymundo King de la Rosa, a la vez dirigente del priismo quintanarroense.

Y el ex líder magisterial Florentino Balam Xiu va como suplente de Rafael Ochoa Guzmán, en la segunda posición de la lista plurinominal.  

Desde este domingo todos los candidatos tienen permiso para lanzarse a fondo en sus tareas de proselitismo, intentando conquistar a un electorado que hace peticiones indicadas para los que pretenden ser alcaldes, como el mal estado de las calles, la falta de alumbrado público y la inseguridad.

Pero los candidatos no pueden lanzar un no tajante, sino que deben adaptar su discurso para prometer hasta lo que no está en sus manos, como el problema de los perros callejeros, desempleo y el servicio de pesadilla en clínicas públicas.

Nada importará al señor candidato –obviamente en público– besar a la sudorosa líder de colonias que llegó al mitin acompañada por 30 vecinas, quienes se colocarán en la fila para apapachar a la estrella del momento. La foto bien lo vale. 

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