23 de Septiembre de 2018

Opinión

Cholul cultural

En la plazoleta de Cholul se desarrolló una obra de teatro llamada “Las Bacantes” (o algo por el estilo) donde varios de los actores, chamacos y chamacas, se desnudaron.

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Hace un par de semanas, aproximadamente, en la comisaría meridana de Cholul, se gestó un show que, a la fecha, tiene más tintes de político, a todas luces, que de melodramático.

En la plazoleta de ese sitio, entre urbano y rural, se desarrolló una obra de teatro llamada “Las Bacantes” (o algo por el estilo) donde varios de los actores, chamacos y chamacas, se desnudaron. Al parecer, los masculinos mostraron tocho morocho, mientras que las femeninas, un poco de su “perchero”. Nada extraordinario en un mundo teatral donde, supuestamente, hay una gran libertad de expresión, en este caso, corporal.

Pero, de pronto, surgieron las inconformidades de parte de varios ciudadanos de Cholul, encabezados por el comisario Abelardo Canché Cocom, de extracción tricolor, y que astutamente fueron canalizadas por los propios regidores de ese partido que laboran en el Ayuntamiento de Mérida, bueno, donde van a cobrar lo que simulan que chambean.

El asunto es que se generó un show farandulero (como el que encantaba tanto a la pasada gestión gubernamental de Yucatán) y el comisario de allí, Abelardo, mostró –tal vez con sinceridad- que dicha obra, por sus representaciones corporales, no era apta para un público que no está acostumbrado a ese tipo de eventos culturales.

Quizá se le puede tachar a don Abelardo Canché de un poco “moralista”, pero tampoco es su culpa. Todo forma parte de una formación personal de vida.

Sin embargo, los regidores del partido tricolor del Ayuntamiento de Mérida, entre éstos Enrique Alfaro Manzanilla y Rubén Segura, como sus principales cabecillas, agarraron el tema y le dieron la vuelta. Para no variar y perder la costumbre, acusaron al alcalde panista, Renán “Reni” Barrera Concha, de no vigilar a sus empleados de la dirección de Cultura y de casi todas las calamidades habidas y por haber.

El argumento de los regidores acarreados del PRI es que el tipo de obra no fue consultada a la población de Cholul; posiblemente tienen razón, pero tampoco es para fustigar y armar “panchotes” de corte político por una representación donde aparecieron al aire libre atributos masculinos y femeninos. Tal vez el “súper director” de Cultura de la comuna, Irving Berlín Villafaña, absorto en su desbordado talento creativo, debió prever alguna reacción comunitaria, pero aún así, es más rollo priísta que nada. 

PRIMERA CAIDA.- Si a los priístas les cayó mal la obra “Las Bacantes”, pues entonces ellos mismos, como buenos actores que son, pueden armar su propia ópera prima que se denomine “Defendiendo a Angie”, donde los actores principales serían Alfaro y Segura, acompañados de alguna guapa chica que enseñe parte de sus carnes. ¡Fooo!

SEGUNDA CAIDA.- Parte de la solución sería llevar a las comisarías obras en donde todavía queden las luminarias chinas que compró Angélica Araujo y compañía. Como no dan luz, pues todo a oscuras y nadie verá “puerquezas” culturales.

TERCERA CAIDA.- Otra obra sería “El Mago Berlín” (o lo que es lo mismo: “Irving y sus Bacantes Culturales”)

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