21 de Noviembre de 2018

Opinión

Los cinco errores económicos del sexenio

El gasolinazo fue consecuencia de un serio déficit entre ingresos y egresos del presupuesto federal...

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El gasolinazo fue consecuencia de un serio déficit entre ingresos y egresos del presupuesto federal; se agudizó con la baja de ingresos peroleros, pero a fin de reparar el daño se contaba con herramientas financieras para evitar el colapso de las finanzas públicas; les comento por qué:

1) Equilibrio fiscal: la ley de disciplina fiscal que empezó Zedillo y promulgó Calderón decía que el Gobierno Federal tenía siempre que estar en cero o en superávit, así empezó el presidente Peña, pero modificó la ley para gastar más en infraestructura esperando ingresos petroleros, cosa que nunca sucedió; de haber acatado la ley, los recortes hubieran sido automáticos y no a discreción del secretario de Hacienda.

2) Presupuestos incumplidos: en la política siempre se ha dicho que la Constitución ha sido violada, pero no más que los presupuestos federales y estatales discutidos y votados en los congresos; jamás se llevan al cabo con rigor no sólo en la ministración de recursos a los proyectos que se etiquetan, sino que hay proyectos que no se llevan al cabo porque en cualquier momento pueden dejar de tener recursos o al revés se pagan proyectos más allá de sus cotizaciones.

3) Ley de disciplina financiera: anunciada un mes después de que tomara posesión EPN, pero recientemente aprobada, regula la deuda de las estados, aunque sólo la parte de las deudas financieras no a proveedores; esto es como pretender que la deuda a proveedores no es deuda. No se puede determinar un estado financiero sano sólo considerando cuánto le debes a los bancos; de hecho, en los presupuestos tanto federales como estatales jamás toman en cuenta este punto a diferencia de las contabilidades públicas del resto del mundo.

4) Licitaciones públicas centralizadas: los fuertes contratos de infraestructura la mayoría de las veces son asignados a grandes empresas del centro, casos de excepción hay en carreteras, pero las concesiones de hospitales, derivados del petróleo, medicinas y muchísimos más van a un puñado de empresas del altiplano; pulverizar los contratos para que el presupuesto llegue a firmas de todo el país simplemente no es deseable este sexenio.

5) Auditores superiores invisibles: los auditores son tristes figuras decorativas que jamás dictaminan a tiempo, por lo cual el presupuesto autorizado por el pueblo es una farsa. Son los primeros responsables de la detección oportuna de presupuestos mal ejercidos o desvíos, pero sus facultades o dictámenes jamás importan.

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