21 de Octubre de 2018

Opinión

Cuando el río suena... rumores crea

De la reforma al sistema de Salud, nadie se salva, pero no se habla de privatización, sino al contrario: probablemente ya no haya cuotas patronales al IMSS.

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Los alarmantes mensajes en las redes sociales sobre la inminente reforma al sector salud no son cosa nueva, pues, desde el 23 de octubre de 2013, en el marco de la celebración del Día del Médico y el 70 aniversario de la Secretaría de Salud, Enrique Peña Nieto anunció que en 2014 se presentará la reforma para construir el Sistema Nacional de Salud Universal y que había instruido a la secretaria de Salud, Mercedes Juan López, para que formule la iniciativa de reforma.

Cinco meses después, en marzo del año pasado, en la inauguración del seminario “Retos del sector salud frente a la universalización de los sistemas de salud”, la Secretaria de Salud abundó sobre la reforma para que en el Artículo Cuarto de la Constitución se establezca la conformación del Sistema Nacional de Salud Universal.

Con la intención de otorgar servicio médico a todos, sin importar su condición social, laboral o servicios de salud, sean estos federales o locales, se pretende que el IMSS, el Issste y el Seguro Popular funcionen bajo un plan general que coordine sus presupuestos y saque al IMSS y al Issste de la quiebra técnica en que se encuentran y, al mismo tiempo, corrija las deficiencias del Seguro Popular. Quien está a cargo de esta operación es el titular del IMSS, José Antonio González.

Con la nueva legislatura, se pretende que en este septiembre se pueda aprobar la reforma del sistema de seguridad social, fusionando los tres organismos de salud pública aprovechando las economías de escala por volúmenes de adquisiciones, se incrementaría la cobertura geográfica, sería una sola inversión en equipo médico sofisticado y costoso para trasplantes y operaciones.

Lo más importante sería su financiamiento con dos fuentes únicamente, la gubernamental y el derechohabiente, pretendiendo eliminar la aportación patronal al sistema de seguridad social a costa de una mayor base gravable y un esquema de pagos para los usuarios de acuerdo con el nivel de su ingreso.

Los médicos denuncian que con la reforma se favorece la contratación outsourcing, la subrogación de servicios básicos, las violaciones al contrato colectivo de trabajo del IMSS y a las condiciones generales de trabajo del Issste, y recortes a la planta laboral y pérdida de derechos laborales.

Esta reforma va a afectar a los trabajadores del sector salud así como al pueblo en general. Ojo, maestros, que también nos toca.

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