23 de Septiembre de 2018

Opinión

Regresión

Las cifras macroeconómicas nos ayudan a normar el criterio sobre la marcha del país, y de lo bien que va poco pueden decir los gobiernos panistas.

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Habría que ser obstinadamente parcial para dejar de reconocer la solidez económica que goza nuestro país, a la luz de las turbulencias de la economía internacional. Eso, o simplemente estar interesado en que nos vaya mal porque se piense que el partido y los protagonistas “preferidos” de nuestra vida política sólo pueden sacar ventaja de una situación adversa.

Y aunque resulta muy importante la percepción de la gente sobre esa situación, existen datos macroeconómicos para orientar nuestro criterio en esta materia; cifras gruesas que reflejan de manera diáfana cómo se va desenvolviendo, positiva o negativamente, la actividad productiva en nuestro país y sus implicaciones en la distribución y el consumo de la gente.

Como las cifras sobre creación de empleos, la tasa de inflación y el consumo de la población, aunque resulta evidente que, a mayor empleo, salvo distorsiones de mercado, corresponderán mayores ingresos, que originan mayores niveles de consumo y mayor bienestar de la población.

Distorsiones como la inflación, bajo cuyo efecto el incremento de los ingresos puede ser absorbido por el aumento de los precios de las mercancías, ocasionando la reducción de nuestra capacidad de consumo.

De ahí la importancia que le concedió el presidente Peña Nieto a las cifras que presentó para acreditar el buen desempeño de nuestro país en materia económica y que echan por tierra las severas crítica de sus opositores sobre la reforma hacendaria y fiscal que llevó al cabo, por grupos sociales con intereses partidistas, los partidos políticos, o económicos, las cámaras empresariales.

Porque haber observado la tasa de inflación mensual más baja en los últimos 40 años (2.59%), el incremento del consumo interno mensual (del 7.8 %) reportado por la Antad, así como la generación de un millón y medio de empleos, en tres años, además de ser una buena noticia, representa no sólo el repunte de nuestra actividad económica sino también demuestra la atingencia de la política fiscal, cuyos efecto colaterales han sido asimilados.+

Son cifras bastante positivas, sobre todo si se comparan con los resultados de los 12 años de administración del PAN, donde los empleos iban a la baja, a pesar de que contaron con ingresos derivados de un precio del petróleo superior a los 100 dólares.

Populismo de derecha.- Sólo en México el DT decide modificar la estrategia cuando gana el partido, el Tuca incluido; en consecuencia, el PAN, más por motivos clientelares sobre su coto norteño, sin más qué ofrecer que regresiones al pasado, insiste en comprar votos con la reducción del IVA en la frontera, en contrasentido con su propuesta de gravar con el IVA los alimentos y medicinas.

Pensar en reducir los impuestos a las entidades cuya principal actividad es la turística, en un entorno del dólar caro, sólo representaría un duro golpe a las finanzas nacionales.

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