18 de Agosto de 2018

Opinión

Como el canto de la cigarra

No hay mal que dure cien años ni oscuridad eterna... Ni la tormenta es imparable: al final, siempre una playa tranquila nos espera...

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La cigarra es un insecto que mide entre 1.5 y 6.5 centímetros, vive en climas templados y tropicales, pasa la mayor parte de su vida como ninfa bajo tierra y en su forma adulta sale a la superficie donde se alimenta de la savia de las plantas; su vida adulta es muy breve y se caracteriza por el estruendoso canto del macho que en grupos de miles forman una impresionante cortina de sonido que se destaca entre todos los demás sonidos circundantes.

Las hembras ponen sus huevos para morir poco después, sus descendientes nacerán, caerán a tierra y se enterrarán, en algunas especies permanecen de esta forma por más de 15 años y después emergen y ya como adultos viven tan sólo unos meses para dar paso a una nueva generación.

Año tras año bajo la tierra, en la obscuridad y el silencio, las cigarras van evolucionando hasta llegar a la plenitud de su existencia, en la que se manifiestan al mundo. En algunas culturas como la china la cigarra es símbolo de renacimiento; sin duda, después de un muy largo periodo de maduración, preparación y esfuerzo, la vida de la cigarra llega a su plenitud casi de la misma manera que sucede con innumerables seres humanos.

No pocas personas pasan la mayor parte de su vida madurando para poder finalmente manifestar todo aquello que han logrado ser, algunos viven encerrados en una dinámica que por una razón o por otra les impide manifestarse como son, maniatados por una autoridad que les roba la libertad física pero no puede impedirles el crecimiento espiritual, hasta el día de la liberación, en la que podrán mostrarse al mundo en libertad plena.

Muchos seres humanos, sojuzgados por una nación o partido político, viven ocultos en la sombra, en la clandestinidad, hasta que la libertad llega a ellos permitiéndoles extender sus alas y cantar su alegría a la vida, manifestar su pensamiento, sentimiento o creencia religiosa, sin el peligro de ser juzgados y condenados por ello.

Muchos otros millones pasamos por procesos más íntimos y personales, desde el joven que pasa años y años estudiando hasta culminar en una profesión que le permite desarrollar sus potencialidades, hasta el deportista que, después de una rigurosa vida de entrega a la disciplina, puede por fin hacer del deporte la manera en la que se eleve por sobre sus limitaciones, demostrar los frutos de su esfuerzo y sentirse pleno y satisfecho con lo logrado.

Muchos casos hay en los que las cigarras humanas han trabajado en silencio y la penumbra para poder llegar a ser lo que su espíritu anhela; tal vez el motivo de largos años de batalla ha sido la superación de alguna enfermedad; posiblemente lograr superar algún miedo o temor requiera de nosotros tanto tiempo de callado esfuerzo y maduración como le es necesario a la cigarra. Finalmente lo importante es nunca ceder en el esfuerzo, sólo así llegará la plena libertad de ser quien se debe y se puede ser.

Silenciosa labor de esfuerzo y sacrificio es la que realizan muchas cigarras padres o madres que, entregados a los hijos y a su transformación en buenas personas, llegan a sacrificios y trabajos indecibles, desde soportar malos tratos de sus patrones, humillaciones y no pocos de ellos incluso a preferir no llevarse nada a la boca mientras pueden ver comer con alegría a sus hijos; trabajar en silencio, sin queja, en plena entrega, sin figurar, sin ver la luz, esa luz que al paso de los años llegará transformada en hijos de bien, seres humanos auténticos, verdaderos hijos de sus padres y hermanos de todos los hombres y mujeres de este mundo.

Entonces la cigarra podrá cantar plena del regocijo y la satisfacción de haber engendrado el bien.

Callada marcha entre las horas de este mundo de aquellos que, ávidos de encontrar un alma con quien compartir todo lo que son y todo lo que tienen, marchan en medio de las traiciones, los desengaños, los sufrimientos, la soledad de las horas de abandono, sobreponiéndose al control, la manipulación, la agresión. Sobrevivientes de sus propias falsas esperanzas depositadas en quien nunca correspondió a la entrega del amor, para después del naufragio llegar a la playa de la salvación, reconfortados en la hoguera del cariño, amor y entrega verdadera.

Sepan todos que siempre llegará el momento de salir a la luz, volar y alegrar al mundo con su canto y si a alguien le parece muy poco tiempo la vida en felicidad después de tanto esfuerzo, ¡no importa cuando se ha sido y además se ha sido tanto!

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