14 de Noviembre de 2018

Opinión

Comisiones bajo cero en el Congreso

Por sus frutos nocivos los diputados locales de todos los partidos se han ganado a pulso la fama de perezosos...

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Por sus frutos nocivos los diputados locales de todos los partidos se han ganado a pulso la fama de perezosos la mar de insensibles ante las causas de la población, ya que se desplazan en su acuario aprobando iniciativas sin razonarlas, entre bostezo y bostezo. Y es mucho pedir que las trasladen al mundo de los mortales para promover su discusión saludable. Porque,  ¿acaso no somos un democracia?

Cada diputado –de un total de 25 – encabeza una Comisión. Pero estas posiciones distintivas son un su gran mayoría una de vaqueros, ya que su efectividad es el cero absoluto. Y los diputados de todas las “fuerzas políticas” son arrebatados por el confort irresistible, sin que los asalten los remordimientos por lo negativo de su desempeño. Otros más son blindados por el cinismo, santo patrono protector de vivales como Hernán Villatoro Barrios, quien por segunda ocasión es diputado plurinominal, sin nada rescatable que reportar de su fina estancia.

La Comisión de Comunicaciones y Transportes tiene el balón en sus dominios con el asunto del transporte urbano en Chetumal, ya que sigue pendiente de análisis el tema de la concesión a 30 años al empresario michoacano que saltó al ruedo, apostando en condiciones tan complicadas.

El presidente de esta Comisión es el priista Mario Machuca Sánchez, uno de los diputados más anónimos e ineptos. Y eso que la competencia está muy reñida en ese acuario, como lo puede avalar el panista Sergio Bolio Rosado, cuya virtud es anticiparse a los deseos de los priistas para servirles el café a su gusto, acompañado por un delicioso pan de la casa.

Mario Machuca cuenta con cuatro homólogos que lo secundan en su tarea de dormitar en esa Comisión: Marcia Alicia Fernández Piña (PVEM), Filiberto Martínez Méndez (PRI), Remberto Estrada Barba (PVEM) y Martín de la Cruz Gómez (PRI). Si en esa Comisión tienen cosas más importantes que hacer, pues que lo expliquen.

El nuevo aumento en la gasolina debe ser contrarrestado con la solución inaplazable al asunto del transporte urbano, cuya absurda carencia sigue desangrando los bolsillos de miles de chetumaleños desde abril de 2012, cuando una desafortunada negativa privó a miles de familia del servicio.

Por su parte, la Comisión de Salud y Asistencia Social no ha podido con un expediente invadido por las telarañas: la creación de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico. Los temas de la salud son tan numerosos como vitales, pero ningún diputado reacciona.

La Comisión de Salud era encabezada por la diputada priista con licencia, Arlet Mólgora Glover, quien se perfila como candidata a la diputación federal por el segundo distrito. Incluye a Sergio Bolio Rosado (PAN), Marybel Villegas Canché (PRI), Martín de la Cruz Gómez (PRI) y Pablo Fernández Lemmen Meyer (PVEM).

Y la Comisión de Defensa de los Límites de Quintana Roo y Asuntos Fronterizos tampoco tiene defensa posible. Encabezada por la panista Trinidad García Argüelles, esta Comisión es culpable del pecado de omisión, ya que ha renunciado del todo a una encomienda tan vital para los intereses de Quintana Roo.

Línea por línea, las Comisiones andan muy mal. Esperemos que entre los propósitos de Año Nuevo los diputados decidan dar un viraje de 180 grados en su desempeño tan opaco y decepcionante. Espero que los Reyes Magos intervengan.

Dos visiones en Seguridad Pública

Bien dicen que las cosas se observan distintas dependiendo del cristal con que se miren, y en materia de Seguridad Pública hay una gran disparidad entre las cifras oficiales reportadas por el titular de SSP, Juan Pedro Mercader Rodríguez, y la percepción ciudadana que considera que la delincuencia no ha disminuido en lo absoluto durante el año que concluye.

Por una parte, Juan Pedro Mercader informó apenas este martes que hubo una importante disminución de la incidencia delictiva del 2013 al 2014, y basó su argumento en el número total de denuncias recibidas.

De acuerdo con la información oficial en 2013 se recibieron en todo el estado un total de  32 mil 447 denuncias por diversos delitos, mientras que en 2014 se registró una notable disminución, pues solo se contabilizaron 28 mil 204 denuncias.

Utilizando frías fórmulas matemáticas, este decremento representa un 13 por ciento menos que el año anterior. Y aunque este número es un importante indicador, en realidad no garantiza estadísticamente que la cantidad de delitos haya bajado en la misma proporción.

En un claro contraste de la percepción oficial y la ciudadana, el director del Comité de Consulta y Participación Ciudadana en Seguridad Pública en el municipio capitalino, Víctor Zapata Vales, aseguró que el índice delictivo aumentó durante el 2014, principalmente el robo en sus diferentes modalidades.

El empresario chetumaleño reconoció que en los delitos de “alto impacto”, como el secuestro y las ejecuciones, si se observó una disminución, más no ocurrió lo mismo con los delitos comunes.

Las conclusiones de Zapata Vales van más de acuerdo con el sentir de los chetumaleños que opinan, en su mayoría, que la inseguridad ha crecido con respecto al año anterior. Lo mismo ocurre en Playa del Carmen y Cancún.

Juan Pedro Mercader tendrá que tomar al toro por los cuernos si quiere convencer al ciudadano de a pie, porque si bien es cierto que los homicidios relacionados con el crimen organizado tienen una tendencia a la baja desde que tomó las riendas de la corporación sustituyendo al polémico General Carlos Bibiano Villa Castillo, aún falta mucho por hacer.

Recordemos que las denuncias no son tan representativas de la realidad, ya que tan sólo un mínimo porcentaje de los delitos son denunciados por los ciudadanos, desanimados por el lento aparato burocrático de la Justicia y sus escasos resultados. 

La elección de 2015

Con una interesante carga electoral llega 2015, ya que este siete de junio acudiremos a la cita con las urnas para la elección de nuestros tres diputados federales.

En nuestro país los procesos electorales son carísimos y es habitual tirar la casa por la ventana, una asignatura que tenemos pendiente y que a nadie en las alturas interesa resolver. En esas condiciones debemos participar, yendo más allá del reclamo en las redes sociales. Después no se vale quejarse.

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