13 de Diciembre de 2017

Opinión

¿Cómo abatir la inseguridad?

La inseguridad no se resolverá si no se atiende el problema desde su base. La excesiva atención al llamado delito de alto impacto ha llevado a minimizar la inseguridad cotidiana que está por igual en los estados, incluso es grave en el Distrito Federal.

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La inseguridad no se resolverá si no se atiende el problema desde su base. La excesiva atención al llamado delito de alto impacto ha llevado a minimizar la inseguridad cotidiana que está por igual en los estados, incluso es grave en el Distrito Federal.

Todo esto ha llevado a una cadena de errores porque lo más visible no es, necesariamente, lo más pernicioso, y las decisiones que se adoptan dejan de lado lo que más afecta, además de atender el problema por sus efectos, no por sus causas.

El país requiere de mejores policías, pero esto no se agota con un cuerpo nacional de élite, sino con lo que ocurra en los municipios. Mayolo Medina, primer titular del Sistema Nacional de Seguridad Pública tiene razón al señalar que la inserción de las acciones contra la inseguridad en la Secretaría de Gobernación implicaba la adecuada coordinación política e institucional, no solo policiaca, entre la Federación, las entidades y los municipios.

Son convenientes las modificaciones a la organización administrativa federal. Pero para abatir la inseguridad, como muchos otros problemas que inciden en la calidad de vida, tiene que ver con los estados y municipios. Precisamente, por no entender en su profundidad el tema se cometieron dos errores fundamentales en la estrategia actual: el centralismo y la preeminencia de la acción represiva policiaca sobre la preventiva.

Esto llevó a un tercer error, resultado de la fragilidad de las policías bajo mando civil, se hizo que los militares realizaran tareas de policías, con todos los efectos y consecuencias que conlleva.

El nuevo modelo policial debió ser objeto de iniciativa preferente del presidente Calderón. Lo cierto es que el país, ahora más que siempre, demanda policías municipales y estatales a la altura del desafío y adecuadas a las circunstancias de cada estado y cada localidad.

El centralismo conlleva uniformidad y eso no solo es disfuncional, sino que crea problemas donde no existen. Lo peor es que una estrategia de guerra no puede frenarse repentinamente, ya que puede llevar al desaliento social y dar el mensaje de que ganaron los malos.

Por ahora, para abatir la inseguridad, necesariamente habrá que volver la vista a los municipios.

Twitter: @berrueto

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