16 de Octubre de 2018

Opinión

¿Cómo explicar la violencia?

El viernes de la semana pasada, como globalmente se ha informado, sucedieron hechos lamentables en una de las ciudades ícono del mundo...

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El viernes de la semana pasada, como globalmente se ha informado, sucedieron hechos lamentables en una de las ciudades ícono del mundo, París, la ciudad luz; una de las urbes más importantes para el mundo occidental y entre las primeras tres más visitadas por turistas internacionales.

Dando seguimiento y trabajando en la cobertura de Foro Tv, en la Ciudad de México, vinieron a mi mente varias preguntas, mismas que por diferentes redes sociales, también se plantearon millones de personas; entre ellas, las de si sólo por haber sido en Francia el atentado, ¿era más importante que otras atrocidades cometidas en otras regiones del planeta?, o bien, si poner filtro en el perfil de Facebook con la bandera francesa, ¿era suficiente para mostrar nuestro sentir con respecto al tema?

Habrá respuestas diferentes a estos planteamientos, desde calificar de hipócritas a quienes se conmueven por lo que sucedió a miles de kilómetros de distancia, y no hacer nada por lo que sucede en nuestro país, hasta quienes coinciden con que es igualmente reprobable lo que hace la política internacional y los ataques, en regiones estratégicas para los intereses económicos de los países más poderosos, donde igualmente mueren civiles.

En lo particular, recordé a muy buenos amigos franco-mexicanos que conocí en mis años de residencia en Cancún, con hijos ahora adolescentes, y que actualmente viven en París; lejos de envolverme en el pensamiento de lo que sí, y lo que no se debe poner en redes sociales, hice la reflexión y pregunta de ¿cómo explicarle a un menor, lo sucedido en su entorno, tras un acto de violencia? Creo que la pregunta es básica y aplicable también a nuestra realidad, ya que también nuestra sociedad durante muchos años, se ha visto inmersa en un ambiente de violencia y en ocasiones de terror, difundido extensivamente a través de los diferentes medios que tenemos a nuestro alcance.

El planteamiento lo trasladé a algunos especialistas en psicología y en educación, quienes en primera instancia me contestaron que a los pequeños o adolescentes, hay que darles voz, escuchar sus inquietudes sobre el tema, sin forzarlo, sólo si sale de ellos abordarlo y no dar más información de la que ellos demanden; esto permite que ante un trauma, trátese de lo que sea, se comience por restaurar el sentido de seguridad, suprimir el sentido de vulnerabilidad que ocurre después de ser víctima o presenciar un acto violento. Como les decía, esto lo podemos trasladar a la propia realidad del país, ya sea en el ámbito público, o al interior de las propias familias, donde se pueden gestar o reproducir sistemáticamente actos de terror o violencia, que afectan la salud emocional de las personas, pero aún más en los menores.

Con esto cierro esta breve reflexión, y destaco la importancia del cuidado de la salud emocional de todos, pero haciendo énfasis en la de los menores, reforzada con educación; enseñarles a construir una realidad positiva de cara al futuro, hará la diferencia. ¡Que la pluma siga girando! 

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