26 de Septiembre de 2018

Opinión

El conflicto de ‘Guajaca’ (I)

En la gubernatura de Heladio Ramírez López, en 1986, se firmó una carta donde solo Oaxaca no aceptaría la intervención del gobierno federal y todo quedaría en manos del CNTE.

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Para los que no sepan o no se acuerden. Aquí recopilamos los momentos más “cabrestos” en la formación del abominable movimiento magisterial que derivó en lo que ahora es un cacho de estiércol que no deja en paz a nadie. 

El conflicto magisterial de ‘Guajaca’ inició el 22 de mayo de 2006 con los maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), encabezados por Enrique Rueda Pacheco, quienes pedían mejorar la calidad de las escuelas oaxaqueñas, además de un mejor mantenimiento a las escuelas que se encuentran en zonas rurales, exigían justicia al gobierno estatal y se mantenían en plantón en el centro de la ciudad de Oaxaca, alrededor de 80 mil maestros.

Aunque también el problema habría comenzado en 2004 una vez que rindió protesta como gobernador priísta Ulises Ruiz Ortiz, después de una elección muy cuestionada y con actos de violencia como el asesinato de un maestro en la región de la Cañada.

Ahora bien, se habla de que todo empezó durante la gubernatura de Heladio Ramírez López, el 1 de diciembre  la cual inicia el 1 de diciembre de 1986, cuando se firma a nivel nacional una carta donde se expone que el estado de Oaxaca sería el único en el país que no aceptaría la intervención del gobierno federal, por tanto de la SEP para llevar a cabo sus mecanismos educativos, y que todo quedaría en manos del CNTE y prácticamente de la sección 22, la toma de decisiones.

El 14 de junio, bajo órdenes de Ulises Ruiz, intentando cumplir un compromiso de campaña de no permitir manifestaciones en el centro histórico, y tras varios reclamos de comerciantes afectados de la zona, ordenó a cientos de policías desalojar a los maestros con gases lacrimógenos y balas de goma. Ante la violencia de la mayoría de agentes de las fuerzas estatales, los maestros respondieron con piedras y palos y forzaron la retirada de los policías. Este intento de desalojo desató una ola de protestas dentro y fuera del estado de Oaxaca en contra del uso de la fuerza pública para acallar manifestaciones sociales.

El 15 de junio, las autoridades oaxaqueñas liberaron a los 11 maestros detenidos y se crea una comisión tras un acuerdo surgido en una mesa de diálogo entre autoridades federales y locales con el SNTE en Oaxaca. Los maestros pidieron la dimisión del gobernador Ulises Ruiz Ortiz por promover el desalojo violento de los maestros, que realizaron un plantón en la plaza de la ciudad de Oaxaca.

Ante los problemas se intentó negociar con los maestros en una comisión de negociación formada por el pintor Francisco Toledo, el obispo de Tehuantepec, Arturo Lona Reyes y el sacerdote Francisco Mayrén Peláez. La comisión fracasó y se disolvió ante la falta de acuerdos. Los maestros, después del intento de dispersión, radicalizaron su movimiento e incluyeron ahora en sus demandas la renuncia del Gobernador de Oaxaca. Ante esta situación de ingobernabilidad, al movimiento magisterial se sumaron diversas organizaciones sociales, políticas y populares para formar la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), cuyo objetivo primordial era la destitución del mandatario. La APPO encabezó marchas, tomó varias oficinas de gobierno, vehículos oficiales, estaciones de radio estatales y privadas, y bloqueó temporalmente carreteras.

El 28 de octubre de 2006, la APPO amaneció en "alerta máxima" ante la posibilidad de que reiniciaran los enfrentamientos armados, y luego de la jornada de violencia que se vivió en la capital del estado. Ulises Ruiz, ante la imposibilidad de resolver el conflicto, solicitó de manera formal y urgente al presidente Vicente Fox Quesada la intervención de la Policía Federal Preventiva (PFP).

El 29 de octubre, las fuerzas federales entraron a Oaxaca desalojando del centro histórico, desde las 14 horas a la APPO, después de romper las barricadas con vehículos antimotines que arrojaron agua a presión, disparos de armas de fuego, gases lacrimógenos y enfrentarse, durante más de dos horas, con colonos de San Jacinto Amilpas y brigadistas de la barricada del Canal 9 gubernamental. El saldo: tres personas muertas.

La Cámara de Diputados y el Senado realizaron recomendaciones al Gobernador para que pidiera su renuncia o licencia del cargo para contribuir al ambiente de paz. Pero Ulises Ruiz se mantuvo en su puesto. (Continuará).

Pechuguitas

El PAN, o al menos una cabeza visible, no quiere perder el tiempo en discusiones “pachecas” sobre liderazgos endebles (Raúl Paz) y los “redentores” (ex dirigentes estatales) que claman por solucionar los problemas “intestinos”. El ex candidato a la gubernatura de Yucatán en 2012, Joaquín Díaz Mena, presentó un proyecto denominado Haciendo Ciudadanía que pretende activar la participación comunitaria, involucrar a la gente en la participación política y los asuntos de interés público, y promover el ejercicio de los derechos ciudadanos. “Huacho” Díaz expuso las acciones que integran los tres objetivos generales de Haciendo Ciudadanía: activar,  involucrar y promover. Para el primer segmento se derivarán las comunidades en acción, feria de los servicios y prevención de las adicciones; segundo: fortalecer liderazgos ciudadanos y organizar foros temáticos; y el tercer aspecto: difusión, cursos y pláticas. O sea, menos rollo y más acción de la cual carece, por ahora, Acción Nacional.

Amiguitas y amiguitos, ya saben: sugerencias para que los antecedentes del pleito oaxaqueño no salpiquen a los mentores de Yucatán, enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

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