19 de Octubre de 2018

Opinión

Conversación sin fin

...era una comunicación a través de la mirada, a través del tono de la voz, a través de la expresión corporal.

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En un pequeño poblado de Chile, de nombre San Fabián de Alico, allá por el año de 1914, nació Nicanor Parra, el mayor de nueve hermanos. El padre fue maestro de primaria, músico de vocación. La madre, campesina, modista, tejedora: una trabajadora incansable. Un artista en cada hijo que tuvieron creció. La tercera hija nació tres años después del primero, la llamaron Violeta. 

Al hermano mayor, recipiendario de numerosos reconocimientos, entre ellos, el Premio Nacional de Literatura de Chile (1969) y el Premio Miguel de Cervantes (2011), se le conoce hoy como el creador de la antipoesía. Influyó en su hermana, en su orientación hacia la música folclórica, la impulsó a encontrar su propia voz.

Violeta Parra fue cantautora, pintora, escultora, ceramista, bordadora. Se dedicó al rescate de la música popular de su país. Innumerables y renombrados artistas siguen cantando, hasta hoy, sus letras. 

En una entrevista, Nicanor dijo: “...con la Violeta era una comunicación a través de la mirada, a través del tono de la voz, a través de la expresión corporal. Éramos prácticamente una sola persona”.

Ella, por su parte decía: “Sin Nicanor no hay Violeta”.

En sus Décimas y centésimas podemos oír a Violeta hablándole a su hermano Nicanor. Por ejemplo, en la titulada “Pero, pensándolo bien” leemos:

Pero, pensándolo bien
y haciendo juicio a mi hermano,
 tomé la pluma en la mano
 y fui llenando el papel.
 Luego vine a comprender
 que la escritura da calma
 a los tormentos del alma, 
 y en la mía, que hay sobrantes, 
hoy cantaré lo bastante
 pa’ dar el grito de alarma.

Dos años después de la muerte de su hermana, en 1969, Nicanor publica dentro del libro Obra gruesa su “Defensa de Violeta Parra”, aquí reproduzco algunas de sus líneas:

[...]
Dónde voy a encontrar otra Violeta/ aunque recorra campos y ciudades o/ me quede sentado en el jardín/ como un inválido.

Si leemos, si escuchamos, entre canción y poesía encontraremos a los hermanos, por siempre, conversando.

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