Corrección: lo de Meade no fue silencio, sí hubo susurros

El canciller ha estado feliz en California en estos días y no ha dicho nada de los soldados, tampoco el embajador ni el subsecretario.

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Me informaron ayer temprano que me había equivocado en la Duda Razonable de ayer, en donde critiqué el silencio del canciller ante el anuncio del muy republicano gobernador de Texas, Rick Perry, de mandar a mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera. 

Escribí ayer que por más que busqué no había encontrado ni en la página web de la oficina de prensa de la Cancillería, ni el Twitter oficial de la Secretaría ni en el del canciller, que por lo demás es un activo usuario de esa red, mención alguna del asunto. 

Resulta que si uno hablaba a la oficina de prensa de la SRE, le enviaban una “tarjeta informativa” que decía: “El gobierno de México manifiesta su preocupación ante la decisión del gobierno de Texas de asignar un mayor número de agentes estatales a la frontera sur de ese estado”. La tarjeta se completaba con algunas palabras sobre la buena vecindad y los enfoques regionales.  Lo de agentes estatales es claramente una traducción generosa e imprecisa de National Guard; pero tampoco se trata de preocupar a nadie.

Es una especie de “política de comunicación on demand”. Si nadie habla a la SRE, nadie se entera de la preocupación.

Pido entonces disculpas a la Cancillería y al canciller. No hubo silencio. Es más, la producción de En15 había pedido que alguien en la Cancillería viniera a darnos su opinión y en la noche le habían dicho que eso ni de chiste; no, pero habían mandado la “tarjeta informativa”. Error de nuestra parte.

Ahora, ¿de qué tamaño es la preocupación mexicana?

No muy grande. El canciller ha estado feliz en California en estos días y no ha dicho nada de los soldados, tampoco el embajador ni el subsecretario —que dicen, tiene sus ojos puestos en la rectoría de la UNAM—. Para preocupaciones refiérase usted a nuestra nota informativa.

El 2 de mayo de 2013, durante la conferencia de prensa conjunta de Enrique Peña Nieto y Barack Obama en México, le preguntaron a ambos sobre la reforma migratoria. El presidente Peña dijo: “México entiende que es un tema de política interna de Estados Unidos y que deseamos tenga éxito en este importante impulso que la administración del presidente Obama le está dando. Es cuanto tuviera que decir sobre esta reforma”. 

El canciller Meade ha cumplido la sentencia al pie de la letra. 

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