23 de Mayo de 2018

Opinión

Corrupción explosiva

Una explosión de siete tanques de gas en un domicilio de Playa del Carmen, que dejó a tres heridos de gravedad...

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Una explosión de siete tanques de gas en un domicilio de Playa del Carmen, que dejó a tres heridos de gravedad, mostró el costo de la corrupción y de la impunidad que prevalece en las empresas gaseras, donde el ilegal negocio de la “ordeña” se ha convertido en la norma entre los empleados que atracan a placer a sus clientes.

La tragedia suscitada en Playa del Carmen pudo terminar mucho peor de no ser por la oportuna intervención del cuerpo de bomberos y de la Policía Municipal, que encontraron 20 tanques de gas doméstico dentro de una casa que, según los vecinos, era utilizada como centro de ordeña por trabajadores de la empresa Z gas.

El modus operandi es simple: al salir de la sucursal de la gasera con los tanques de gas llenos con kilos de 800 gramos, como pudo comprobar la misma Profeco en un operativo realizado en enero de 2013, los choferes llevan el producto a una casa rentada exclusivamente para realizar la ordeña.

Una vez allí bajan los tanques llenos y sin ninguna medida de seguridad, utilizando solo una manguera conectora, los ordeñan para llenar otros tanques recolectados en las casas pero no reportados a la empresa gasera.

Los tanques a medias son entregados a los clientes, vendidos al precio normal, por lo que si en un día común y corriente se venden unos 50 tanques de gas en un camión repartidor, los ingresos ilegales de estos gandallas empleados pueden ser de hasta cinco mil pesos en sólo una jornada. Les va tan bien en el negocio de la transa, que los choferes hasta subcontratan chalanes que les ayuden a realizar ágilmente la ordeña.

Urge meter orden en las gaseras para evitar futuras tragedias.

                                         El apagafuegos del Suchaa

Tras el descontrol político y financiero que se vivió en el sindicato de taxistas de Chetumal por la pésima gestión del ex dirigente Eliezer Argüelles Borges, el gobierno se vio obligado a meter orden en el Suchaa, dejando a Rafael Zetina Galván, “El Catrín”, como dirigente, pero reforzando su equipo con un alfil que se encargaría de recuperar el control de las finanzas.

Así llegó Hilario Huerta Ascensión a la tesorería del Suchaa, ajeno completamente al gremio hasta ese momento.

La misión le quedó como anillo al dedo al ex dirigente de la CNC en la capital, pues además de que logró pagar pesadas deudas que dejó Argüelles Borges, a partir de octubre el sindicato reportó un superávit por primera vez en mucho tiempo.

También estuvo involucrado en la operación política para el aplastante triunfo de la planilla de unidad encabezada por “El Catrín”, que le debe gran parte de la estabilidad sindical a su tesorero.

Hilario Huerta terminará con su encomienda el próximo 31 de diciembre, entregando muy buenas cuentas.

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