18 de Diciembre de 2017

Opinión

¿Cronistas o anacronistas? II

El nombramiento de cronista oficial suele recaer sobre personas que se han distinguido en su labor de estudio, investigación y difusión de temáticas relacionadas con la población.

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Según la RAE, el significado de cronista es: 1. Autor de crónicas. 2. Historiador oficial de una institución. Wikipedia dice que 'es el escritor que recopila y redacta hechos históricos o de actualidad. Hasta la época de la Ilustración era un equivalente de historiador, y ocupaba un cargo oficial para desempeñar estas funciones'. Agrega: 'El nombramiento de cronista oficial suele recaer sobre personas que se han distinguido en su labor de estudio, investigación y difusión de temáticas relacionadas con la población y debe producirse por acuerdo de la corporación municipal (ayuntamiento) en sesión plenaria (ordinaria o extraordinaria). 

El nombramiento se ha asentado históricamente en los principios esenciales del carácter honorífico, no retribuido y vitalicio del cargo y, además, conllevaba el nombramiento como concejal honorario de la localidad'.

El cronista de Mérida. Gonzalo Navarrete Muñoz, tercero de los que perviven, subraya: 'Quien aspire al puesto tiene que haber publicado una obra -un conjunto de libros, artículos, ensayos, videos, etc.- sobre Mérida, su historia, sus tradiciones y costumbres. Se puede escribir en prosa o en verso esas crónicas que tienen que estar publicadas. No se trata de alguien que pueda hacerlo, sino de alguien que ya lo hizo y lo sigue haciendo. La labor de la crónica es pasión, no designación'. Su definición llama la atención por lo que tiene de contradictorio, ya que las ínclitas plumas que hoy día se ostentan como el H. Consejo de Cronistas de Mérida todas fueron designadas por el presidente municipal en turno.

Navarrete Muñoz (al igual que Peón Ancona, de inclinación hispanófila), especialista en historia de Yucatán y gastronomía tradicional, es una especie de sibarita de engolada voz, nuestro propio Balzac. Constante orador invitado del Ayuntamiento de Mérida, rara vez se le ve en la calle o en eventos menores, máxime si son de índole contemporánea, por lo que su admirada capacidad de evocación se ve desperdiciada en asuntos anacrónicos para el yucateco de hoy. 

El cargo de cronista históricamente ha sido honorario, nobiliario, monárquico y vitalicio, lo cual explica por qué permanecen Peón Ancona y Álvarez Rendón, a pesar de la falta de pudor que supone continuar ostentando su cargo cuando a todas luces ya no pueden ser testigos del acontecer social e histórico de esta ciudad. Pero esto no es achacable únicamente a estos personajes, pues, como dice el refrán: 'No tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre'. El Ayuntamiento de Mérida, cuyo caduco y opaco reglamento que da origen a los cronistas data del 18 de abril de 1995, firmado por el entonces alcalde interino Ulises González, a la fecha no ha sido revisado ni actualizado…

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