18 de Noviembre de 2018

Opinión

¡Cuidado con las mujeres, Donald!

No se debe olvidar que quienes llevaron al poder al señor Trump forman la parte más ignorante y resentida de la raza blanca...

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Ya se lo advirtieron al señor Trump las mujeres de Estados Unidos y otras decenas de países: esto apenas comienza y dos millones de ellas marchando en 700 manifestaciones alrededor del mundo –medio millón en Washington y un tanto igual  en Los Angeles, 150 mil en Boston y así por el estilo-, apoyadas por miles de varones, no son un número desdeñable. Ni siquiera para el rufianesco presidente de los Estados Unidos que en su discurso inaugural insistió en sus desplantes con tufo al siglo XIX.

Las pussyhats de gorro rosa, que recuerdan así las expresiones machistas de Trump en 2005, cuando dijo que él podía agarrarlas “por el coño”, cuentan con el apoyo de importantes personalidades del arte, la cultura y la política, como quedó demostrado el sábado –Michael Moore, Marc Ruffalo y Alec Baldwin, además de Robert de Niro y otros famosos, entre los hombres, y Madonna, Ariana Grande, Myley Cirus y Scarlett Johansson, entre otras figuras del espectáculo-, y no le van a dar vida al “magnate”.

Lo peor que le pudo suceder a Estados Unidos, una nación con más de 300 años de democracia, durante los cuales –no obstante las luchas armadas entre sureños y norteños que fueron los episodios más sangrientos de su vida institucional- fue que llegara Donald. Nunca, al menos en el siglo XX y lo que va del XXI, había vivido episodios de protesta violenta en el día inaugural como los que ocurrieron el viernes mientras aquél tomaba posesión. Es un síntoma de lo que “apenas comienza”.

No se debe olvidar que quienes llevaron al poder al señor Trump forman la parte más ignorante y resentida de la raza blanca, a quienes vendió la idea de que volverán a la prosperidad de otros años y tendrán de nuevo empleos bien pagados y seguros porque “primero están los norteamericanos”. Esas masas incultas son manipulables y sabiendo cómo es el nuevo presidente no podemos desdeñar que recurra a ellas como hizo Hitler en Alemania con los arios.

Triste y preocupante. Se va a añorar al culto, elocuente y cortés Barack Obama, que salió de la Casa Blanca por la puerta grande y hasta el último minuto de su mandato supo estar a la altura del estadista que debe gobernar a una nación como la vecina del norte. 

Ah, y también a la elegante mujer que lo acompañó: Michelle. We will mis you.

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