14 de Noviembre de 2018

Opinión

Cultura de represión

Reglamentos de construcción con seguridad, que prevean una adecuada conducta ante un fenómeno provocado o natural, deben ser las respuestas resultantes ante un sismo como el del 80.

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En otra colaboración, escribí de la “OBLIGACIÓN O DERECHO” en cuanto al uso del casco y el cinturón de seguridad; ampliando un poco la óptica hoy, y tomando en cuenta algunos comentarios en contra de lo que expuse (fueron más  a favor), queda de manifiesto que disfrutamos, hablando en forma plural, de la represión y nos hemos hecho resilentes a ella.

En un programa proyectado por TV recreaban el sufrimiento que padecimos las personas que estábamos residiendo o de paso en la capital de México durante el terremoto de 1980.

¿Hasta qué punto hemos llegado, al pensar que una proyección de esta índole puede ser de utilidad para el auditorio general?
¿No tenemos otra forma de enviar el mensaje sobre reglamentos de construcción, reglamentos de protección civil, de solidaridad humana o simplemente de lo que no o sí debe hacerse?

¿Qué mensaje pretenden dejar en el auditorio, que no pueda mandarse más que de esta manera, recreando el sufrimiento, abriendo heridas sobre incipientes cicatrices y en algunos  casos apenas costras?

Revivimos con esa absurda conducta la época de las encomiendas en la Nueva España y disfrutamos de los latigazos del recuerdo y los hierros candentes, para no olvidar algo que no debemos  recordar de esta morbosa forma.

Reglamentos de construcción con amplios márgenes de seguridad y una celosa vigilancia de su observancia, reglamentos de protección civil, que prevean una adecuada conducta ante un fenómeno provocado o natural, deben ser las respuestas resultantes ante un sismo como el  del 80, no la morbosa recreación del sufrimiento.  

Pero realmente eso es lo de menos, porque sabemos que la misión de estas transmisiones es llamar la atención para  vender… pero el que nos clavemos viendo un cortometraje como éste es imperdonable, a menos que nos pongamos de acuerdo en que nos satisface la cultura del sufrimiento, el martirio y la represión… y entonces no nos quejemos… o CAMBIEMOS.

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