24 de Septiembre de 2018

Opinión

Damas, esposas y caballeros en la batalla

Mientras Morena se desintegra en la batalla electoral por Quintana Roo...

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Mientras Morena se desintegra en la batalla electoral por Quintana Roo –por su torpe liderazgo e infame selección de candidatos–, las coaliciones encabezadas por el PRI y por PAN y PRD se están consolidando como las protagonistas del proceso en casi todos los frentes y posiciones en disputa, sin que el experto de la colonia pueda aventurar un pronóstico.

Poco a poco han ido surgiendo los nombres de candidatas y candidatos que los partidos y coaliciones enviarán a los frentes de batalla, designaciones que son presentidas en algunos casos y que generan escozor o euforia. 

Todos los equipos que compiten decidieron controlar férreamente sus procesos de selección, evitando los turbulentos procesos internos que desatan resentimientos y sed de venganza doméstica, como le ocurrió al PRI en aquellos procesos de apertura que se le volvieron en contra, generando tensiones extremas en 1998 y 2005.

Ningún partido puede reprochar la falta de democracia en la casa de enfrente, ya que todos son expertos en el arte de manipular sus procesos internos para decidir quién va a la guerra y quien se queda tejiendo chambritas; lo demás es la negociación en la penumbra para tranquilizar el inconforme cuya indignación lo puede montar en el caballo bronco de la rebeldía.

Los partidos y coaliciones están concentrados en la culminación de sus procesos de selección dedocrática, con enorme sentido práctico en muchos casos porque a fin de cuentas deben garantizar el envío de las figuras más competitivas, como ha ocurrido en Cozumel, donde el PRI designó a Gina Ruiz de Marrufo como candidata a la alcaldía gobernada por su esposo, Fredy Marrufo Martín.

No es usual que la primera dama de un municipio se coloque sobre la marcha la casaca para competir, pero hay que destacar los focos de alto riesgo que enfrenta el PRI, ya que lidiará con una candidata muy fuerte: la diputada panista con licencia Perla Tun Pech, postulada por la coalición PAN-PRD.

Y si bien encontrar a un perredista en Cozumel es tan raro como pescar un salmón en sus aguas caribeñas, Perla Tun remolca a estos partidos de oposición que no tuvieron más salida que entregarle la candidatura a una mujer que ya se imagina ocupando la silla de Fredy Marrufo, cuya esposa Gina Ruiz puede evitar esta segunda alternancia en la isla golondrina.

En Chetumal, la diputada local y federal con doble licencia, Arlet Mólgora Glover, fue designada candidata a la alcaldía capitalina de Othón P. Blanco, y está lista para efectuar su tercera campaña a partir de 2013, cuando fue candidata del PRI a la diputación local y enfrentó al inofensivo Julio Xulub Chay.

Morena cometió el error de improvisar como candidato a Laurentino Estrella Chan, cuyo único mérito es ser fundador del partido de Andrés Manuel López Obrador en la capital del estado, hazaña que no tiene la menor repercusión en el ánimo de los electores que aguardan figuras conocidas y desafiantes.

Es por ello que Morena quedó fuera de combate antes de que suene la campaña, dejando como único retador de cuidado al ex priista Luis Torres Llanes, quien se mantuvo firme con Carlos Joaquín González –candidato del PAN-PRD a la gubernatura– hasta ser proyectado como candidato externo a la alcaldía capitalina.

El PRI es invadido por un exceso de confianza alimentado por sus antecedentes de triunfos ininterrumpidos cuando ha estado en juego la alcaldía de Othón P. Blanco. Todas las batallas las han ganado desde 1975, de ahí que esté fundamentado su optimismo para sumar otro trofeo a sus vitrinas.

Arlet Mólgora Glover ya ganó dos elecciones con menor grado de dificultad, pero la que sigue no es PAN comido y la exigirá al máximo, ya que una elección de alcalde y gobernador atrae mayor interés de los electores, quienes se quedan en sus hogares y en la Zona Libre cuando se trata de elegir diputados locales y federales en elecciones intermedias.

También importa mucho el arsenal de las coaliciones. En cuanto al PRI, no puede agotar la paciencia de su militancia que reclama otros perfiles de candidatos, y Arlet no seduce multitudes y es incluso despreciada por muchos priistas.

PAN y PRD tampoco deben confiar en su matrimonio por conveniencia que es la suma de miserias, al menos en la capital del estado. Porque el PAN es una marca muy bien posicionada a nivel nacional, pero en Chetumal han alentado la deserción de elementos muy valiosos, entre ellos Wadi Amar Shabshab y José Hadad Estéfano, quienes fueron sus candidatos a la alcaldía capitalina en 1999 y 2013.

El PRD no existe en el sur de Quintana Roo y fue desplazado cómodamente por Morena, partido que desperdició la oportunidad de competir por la alcaldía de la capital del estado.

Cora Amalia Castilla, anfitriona de lujo

Al igual que un grupo de amigos, el pasado jueves por la noche la ex alcaldesa capitalina Cora Amalia Castilla Madrid me distinguió con una invitación a su hogar para disfrutar una gratísima velada para debatir el tema de la equidad de género.

La polémica fue de altura, y en ella participó la periodista chetumaleña Cecilia Lavalle Torres –columnista de esta casa editorial–, quien se ha especializado en el tema de la equidad, contando con obra publicada y de consulta obligada para comprender muchos temas de la agenda política.

Presentes estuvieron: Manuel Aguilar Ortega (ex titular de Salud y ex diputado local), Victoriano Robles Cruz, Misael Pacheco, Dominga Calles Alatorre, José Ramírez Canul y otros amigos que polemizaron, aportando enfoques muy interesantes en un tema ineludible que ha modificado la agenda política.

La anfitriona Cora Amalia Castilla Madrid desplegó una interesante conversación y demostró que es una mujer con mucho oficio político que ama a su estado y en particular a su municipio capitalino que gobernó de 2005 a 2008, manteniendo finanzas sanas e impulsando proyectos saludables y con pulcritud en el manejo del presupuesto.

Luego llegó la doble plaga de langosta y acabó con el maizal, pero esa es otra historia.

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