22 de Septiembre de 2018

Opinión

Dame un nombre y moveré al priismo

Un nombre y un apellido mantienen con ojeras de cenote azul a los priistas...

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Un nombre y un apellido mantienen con ojeras de cenote azul a los priistas que aguardan el destape de su candidato a la gubernatura para definir la ruta a seguir en los próximos segundos: el eufórico festejo con whisky y misil gritando “ya la hicimos, pariente”, o el presuroso cambio de estandarte para sumarse al equipo vencedor, apenas en la primera etapa interna del proceso porque al preciso lo aguardan dos candidatos ya perfilados: Carlos Joaquín González (PAN-PRD) y José Luis Pech (Morena). 

La candidatura Tricolor es perseguida por los competidores italianos que hacen el spint final, sudorosos y con los pulmones rogando tregua, pero alentados por ese trofeo que les abre las puertas para saltar al palenque y disputar la final con la historia a su favor, ya que gubernatura de Quintana Roo es sinónimo de PRI, o en el orden opuesto.

Nunca en su historia de algarabía y desengaños los priistas habían soportado una prueba de este calibre. Porque en 1992 la batalla se limitó a sus dos senadores: Joaquín González Castro y Mario Villanueva Madrid; y en 1998 fue cosa de dos, aunque participó Sara Esther Muza Simón: Addy Joaquín Coldwell y Joaquín Hendricks Díaz. 

A principios de noviembre de 2004 la pelea estelar fue entre Eduardo Ovando Martínez y Félix González Canto,  y ya en 2010 chocaron Carlos Joaquín, Eduardo Espinosa Abuxapqui y Roberto Borge Angulo, pero sin tanto suspenso y en un juego relampagueante, fuera de temporada porque se adelantó la elección.

Y ahora lo que mantiene en guardia a los priistas es el nombre de su candidato, sin que haya un descarte seguro. Porque están ahí José Luis Toledo Medina, Mauricio Góngora Escalante, Paul Carrillo de Cáceres, Gabriel Mendicuti Loría, Raymundo King de la Rosa y Eduardo Espinosa Abuxapqui.

Pero además fue incluida la chetumaleña Rosario Ortiz Yeladaqui, cuya participación inquietó a más de un charro porque la dama tiene una suerte que se burla de lo previsible, de ahí que su incorporación al casino de la política haya acelerado las pulsaciones de más de un maratonista. Y el de Rosario es tremendo currículum.

También se apuntó la ex alcaldesa capitalina Cora Amalia Castilla Madrid, pero los priistas no la tomaron en serio aunque la señora tiene experiencia acumulada, ya que incluso fue Contralora de Gobierno en la administración de Miguel Borge Martín, tío del actual gobernador. Pero estos priistas se ensañaron con Corita al reprobarla en un amañado examen cuando intentó disputarle a Arlet Mólgora Glover la candidatura a la diputación federal. Ya se acerca el nombre tan esperado por miles. Cuestión de horas quizá.

Unos lloran y otros ríen

Este juego resbaladizo de las alianzas ha dejado a unos locos de contento y a otros con la piel enchilada, con un proceso electoral que guarda otras sorpresas más subidas de tono.

Mucho coraje le causó al diputado local priista Juan Manuel Herrera el acuerdo con el que se formalizó la alianza del PRI con el Verde Ecologista y Nueva Alianza, ya que la candidatura de Bacalar será para el diputado federal del Panal, Alexander Zetina Aguiluz.

Por Bacalar y en el barco del PRI querían competir los ex diputados locales Francisco Flota Medrano y Jorge Calderón Gómez.

Otro damnificado es el regidor priista Israel Hernández Radilla, proyectado para ser candidato a la diputación con cabecera en Bacalar, también apartada para Nueva Alianza.

En Chetumal, el ex diputado local panista Mario Rivero Leal está puestísimo para competir por la candidatura a la presidencia municipal capitalina, tal como lo hizo en los comicios de 2008, cuando fue derrotado por Andrés Ruiz Morcillo.

Mario Rivero quiere ser candidato de la coalición PAN-PRD, y puede ser una pesadilla para su oponente del PRI, sobre todo si en este partido desechan a Pedro Flota Alcocer.

Otra opción de la alianza panista y perredista es el lanzamiento del hasta hoy priista Luis Torres Llanes, quien se la juega con Carlos Joaquín González y no tiene mucho margen de acción en el PRI.

Cancún, patio del Verde

El Partido Verde y su único dueño, el senador Jorge Emilio González Martínez, “el Niño Verde”, han encontrado en el dinámico norte turístico de Quintana Roo una mina de oro de la que se han apropiado en pocos años, protegidos y apapachados por la cúpula priista a nivel nacional.

Desde 2002, cuando el Partido Verde ganó sorpresivamente la presidencia municipal de Cancún con la figura arrasadora de Juan Ignacio “Chacho” García Zalvidea, Jorge Emilio González, en ese entonces dirigente nacional del partido, saboreó los suculentos negocios que se podían hacer controlando el gobierno municipal, y de hecho fue en esa época cuando se ganó el apodo que lo acompaña hasta hoy, después de argumentar que fue “chamaqueado” por unos empresarios que lo exhibieron en video tentado por millones de dólares a cambio de facilitar la autorización de permisos para invertir en el paraíso.

Muy temprano en su vida como partido el Verde descubrió el potencial de Cancún, y sigilosamente puso en marcha un ambicioso plan para apropiarse de la zona. El defeño Jorge Emilio González se convirtió en un asiduo visitante y después adquirió departamentos de lujo en la zona hotelera con los que se convirtió en “residente”, aunque solo pisa el estado para vacacionar.

La estrategia del “Niño Verde” y de su partido comenzó por convertirse en un aliado indivisible del PRI, lo que les permitió ir cosechando posiciones menores como regidurías y algunas diputaciones locales. Mientras tanto concentró sus fuerzas en Cancún, abriendo las puertas a un hato de juniors provenientes de familias privilegiadas o relacionados con el poder político local para apuntalar su presencia.

El plan ha sido por demás exitoso. De 2012 a la fecha el Verde adquirió una de las dos senadurías, que por supuesto se la agenció el propio Jorge Emilio y la diputación federal del tercer distrito –cuya sede es Cancún–, hoy en manos del líder local Remberto Estrada Barba, además de tres diputaciones locales.

Y en esta negociación con el PRI al Verde Ecologista le fue demasiado bien, ya que suyas son las candidaturas a las presidencias municipales de Cancún y Puerto Morelos, además de siete diputaciones.

Para Nueva Alianza, las alcaldías de Bacalar y Lázaro Cárdenas, con una diputación de cortesía. 

Pero dicen que el PRI sabe muy bien lo que hace y que no se chupa el dedo.

Enrique Alonso y “lo que dije…”

Tan chetumaleño como la bahía y las calles que se asoman en la memoria, Enrique Alonso Alcocer nos obsequió su libro “Lo que dije…”, donde recrea episodios de su existencia y textos muy fascinantes, con un estilo que atrapa como el anzuelo que hizo claudicar a uno de tantos peces que capturó en sus travesías aventureras por nuestra maravillosa bahía.

Con cadencioso prólogo de Jorge González Durán, el libro fue lanzado a nuestras manos al ser presentado este jueves en la palapa Cristy?s posada en el bulevar Bahía. Entre los invitados, el gobernador Roberto Borge Angulo y Pedro Flota Alcocer, Presidente de la Gran Comisión del Congreso.

Destaco la asistencia de su familia, y como él lo dijo al inicio del libro: “Para mis hermanos Ramón y Jorge, quienes como legítimos herederos de la lluvia se adelantaron rumbo a su encuentro. Y en especial para Tono”.

Vi en el evento a gran parte de sus amigos, entre ellos Enrique Avila Sosa y Rubén Vizcaíno Aguilar. Otros personajes atestiguaron el emotivo acto, como nuestro historiador Francisco Bautista Pérez.

El autor estuvo muy feliz, ya que le llovió todo el efecto de quienes lo queremos. Y como está atrapado en su lluvia de Macondo, pues está en su elemento. Muchas felicidades, Enrique. 

 

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