20 de Septiembre de 2018

Opinión

De mucho valor

En los mercados San Benito y Lucas de Gálvez, donde se concentran miles de productos a determinados precios, los robos se volvieron más alocados.

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No lo van a creer, estimadas lectoras y lectores, pero durante la mañana de ayer miércoles, se registraron decenas de robos en varios comercios de abarrotes, frutas y legumbres, así como en los principales mercados de Mérida y de Yucatán. Por ejemplo, la central de abastos de Oxkutzcab fue objeto de cuantiosos hurtos.

¿Y cómo se dieron los atracos, prácticamente de manera simultánea, en por lo menos 50 ó más sitios? Pues, la verdad, sepa la bola, como se dice popularmente. Incluso la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y sus altos mandos están extrañados de no poder dar con los presuntos delincuentes y, sobre todo, por los artículos transados.

El caso es que los robos se registraron como nunca antes en la entidad. Atrás acabaron los hurtos a las espléndidas joyerías de plazas comerciales donde la gente “popof” luce sus mejores galas, tomando café y platicando boberías; el interés por entrar a fisgonear las mansiones y hasta los robos exprés de sacar una lanita por allí y otra por allá.

Nada de eso. Ahora el objetivo fue algo que muy pocos yucatecos podrían pensar. En las tiendas de abarrotes y demás cosillas, el concentrado del atraco no fueron tortas, refrescos, golosinas, leche, huevos y cervezas. Todos estos productos quedaron intactos. Es más, hasta los ladrones dejaron las cosas sin revolver. Iban por un objetivo común. Si lo hallaron, así se lo llevaron; en caso contrario, no se alborotaron para tirar las cosas. ¡Chuch, hasta lindos se vieron los ladrones!

En los expendios de frutas y legumbres algo similar ocurrió. Los tomates, de por sí caros, ni se movieron; las calabacitas, de igual manera. Los plátanos, ricos en potasio, se quedaron colgados, nadie quiso “agarrarlos”. Pero las pesquisas comenzaron, al menos los agentes se dieron cuenta de que algo faltaba, pero todavía así se mostraban dudosos y extrañados.

En los mercados San Benito y Lucas de Gálvez, donde se concentran miles de productos a determinados precios, los robos se volvieron más alocados. Los huacales fueron descubiertos tirados por todas partes, lógicamente sin mercancía. Pero en los changarros, hasta el “guardadito” de dinero que en ocasiones suelen dejar los comerciantes quedó sin mancillar. Ni un peso tocaron los maleantes. Pero, como las pistas que solía investigar el legendario detective “Cherlok Gómez”, por allí quedaron algunas.

PRIMERA CAIDA.- ¿Por qué la ola de robos inesperada, en tantos sitios de manera simultánea o, al menos, con escasas horas de diferencia? ¿Qué objeto es tan valioso que hasta dinero dejaron los ladrones?

SEGUNDA CAIDA.- Pero estamos seguros de algo: el gran detective “Cherlok”, oriundo del “bello puerto terrestre” de Tixkokob, dará en el clavo. De hecho, no tardará mucho.

TERCERA CAIDA.- Y es que, la neta, no hubo tales robos, pero pronto aparecerán de seguir el precio del limón por las nubes. ¡Auxilio, el kilo se cotiza a 60 pesos! ¡Quiero mi limonada!

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